Estadounidenses inventan nuevas formas de hacer el "último viaje"
Muchos estadounidenses han decidido afrontar su despedida terrenal de una manera innovadora y original: ¿por qué ser enterrados, si pueden formar parte de las estrellas, de los arrecifes de coral o de un roble milenario?
Muchos estadounidenses han decidido afrontar su despedida terrenal de una manera innovadora y original: ¿por qué ser enterrados, si pueden formar parte de las estrellas, de los arrecifes de coral o de un roble milenario? El negocio funerario, que mueve en Estados Unidos cerca de 10.000 millones dólares anuales, ha cobrado recientemente una nueva dimensión social gracias al éxito televisivo de series como "A dos metros bajo tierra". La serie sobre las vivencias de la familia Fisher y su funeraria -con una audiencia de cerca de siete millones en EEUU- ha hecho que multitud de norteamericanos tomen conciencia de que nadie está a salvo de la muerte. Según datos de la Asociación Norteamericana de Crematorios, en el 2010, el 40 por ciento de los difuntos serán incinerados, una opción que va ganando terreno al sepelio tradicional, lo que ha desencadenado una oleada de nuevas y originales propuestas. La clave para llegar al cielo por la vía rápida la tiene la empresa Space Services, que realiza vuelos orbitales que acercan a las estrellas las cenizas de sus clientes. Una vez que el cohete se encuentra en órbita, las cápsulas que contienen los restos son lanzadas al espacio, donde permanecerán por un tiempo que varía entre siete y más de cien años, antes de regresar a la tierra y desintegrarse al contacto con la atmósfera. Según una portavoz de la empresa, "al espacio tienen acceso unos pocos, pero es el sueño de muchos. Así que un funeral como el que ofrecemos es una forma de cumplir un deseo en vida". Si se tiene en cuenta que un entierro medio en Estados Unidos cuesta cerca de los 8.000 dólares, esta propuesta resulta atractiva, ya que sus tarifas oscilan entre los 995 y los 12.000 dólares. El primer vuelo funerario partió desde España en 1997 y a finales de 2006 se habrán puesto en orbita las cenizas de cerca de 400 personas en seis vuelos. En la actualidad, Space Services cuenta con distribuidores en Alemania, Argentina, Australia, Canadá, EEUU, Francia, Japón, Méxicoy Reino Unido, "aunque estamos muy interesados en nuevos mercados como España", aseguró la portavoz. Para los que tengan miedo a volar, la compañía Eternal Reefs ofrece una manera original de formar parte del ecosistema marino, como es crear un auténtico "mausoleo" bajo el agua. El último deseo del suegro de Don Brawley -fundador de esa empresa- de descansar para siempre en el mar, hizo que éste ideara los "arrecifes eternos" ("eternal reefs", en inglés, como se bautizó a la compañía). Gracias al boca a boca, lo que comenzó como una ceremonia familiar se ha convertido en un próspero negocio, que ha colocado arrecifes artificiales por todo el mundo. "Se está experimentando un cambio cultural, sobre todo respecto a la idea de que permaneceremos en el mismo sitio para siempre, y la gente quiere hacer lo mejor con los restos de sus seres queridos", afirma Brawley en su página web. Estos arrecifes de descanso eterno cuentan con una vida media de 500 años y pueden llegar a medir más de un metro de alto y pesar cerca de 180 kilogramos, y sus precios oscilan entre los 995 y los 5.000 dólares. Además, Eternal Reefs se ha dado cuenta de que para los amantes de los animales perder a una mascota es tan doloroso como perder a un familiar, y por eso ha ideado "Pearls Are For Pets", una versión en miniatura de sus arrecifes. Según las organizaciones ecológicas, los funerales tradicionales, además de caros, son muy dañinos con la naturaleza. Por esta razón las personas preocupadas por el medio ambiente han optado por algo menos extravagante: los entierros ecológicos, es decir, aquellos en los que no se usan bálsamos pero sí urnas o ataúdes biodegradables. En Estados Unidos existen cuatro cementerios "verdes" y uno de ellos es la Reserva de Ramsey Creek, en Carolina del Sur, que cuenta con 60 tumbas, "y otras 50 reservadas", afirmaron sus propietarios a la revista "National Geographic". Dormir eternamente a los pies de un roble blanco cuesta de 250 a 1.950 dólares, por lo que se convierte en la opción más económica y respetuosa con el medio ambiente.




