Tripulantes de la ISS lanzarán escafandra-satélite durante caminata
Los tripulantes de la Estación Espacial Internacional (ISS) se preparan hoy para la caminata espacial en la que pondrán en órbita la primera escafandra-satélite, que emitirá señales para los radioaficionados de todo el mundo
Los tripulantes de la Estación Espacial Internacional (ISS) se preparan hoy para la caminata espacial en la que pondrán en órbita la primera escafandra-satélite, que emitirá señales para los radioaficionados de todo el mundo. "El paseo espacial comenzará a las 01.20 hora de Moscú de mañana sábado (22.20 GMT de hoy) y durará seis horas como mínimo", dijo Valeri Lindin, portavoz del Centro de Control de Vuelos Espaciales (CCVE) de Rusia, en una declaraciones a la agencia "Interfax". Esta será la segunda salida al espacio abierto de la expedición ISS-12, que integran el estadounidense Willian McArthur y el ruso Valeri Tókarev, que llegó a la plataforma espacial el pasado octubre. Mc Arthur y Tókarev desmontarán equipos, tomarán fotografías y ejecutarán trabajos de reparación en el módulo estadounidense. La misión en el casco exterior de la ISS incluye esta vez un curioso experimento que permitirá a los radioaficionados captar las señales que emitirá un traje espacial de 130 kilos de masa convertido en un peculiar satélite. El "RadioSkaf-1" (en ruso) o "SuitSat-1", según la NASA, no es más que es una escafandra rusa Orlán vieja, rellena con equipos elementales mínimos de un satélite, y se convertirá en el artefacto más estrambótico en vuelo orbital. El "RadioSkaf-1" está provisto de baterías, un ordenador, un emisor de señales, bloque de control, sensores y otros instrumentos, y de la manga derecha de la escafandra saldrá una antena, explicó Serguéi Sambúrov, experto del CCVE y uno de los responsable del experimento por la parte rusa. Sambúrov indicó que las señales del "RadioSkaf-1" se escucharán en la frecuencia de 145,99 Megahercios (MHz) y los radioaficionados que capten la señal y envíen sus reportes podrán recibir diplomas de los organizadores, la agencia espacial rusa Roscomos y la NASA. "Este es el 'RadioSkaf-1' estación radial para radioaficionados RSORS", es el mensaje que transmitirá cada 30 segundos, seguido desaludos para escolares en ruso, inglés, alemán, francés, español y japonés. Según Sambúrov, la voz de la escafandra-satélite la podrá escuchar cualquier persona que tenga una radio en FM con una buena antena, y expertos de la NASA suponen que si todo sale bien, podrá ser captada por las patrullas de la policía y usuarios de sistemas cerrados de comunicación radial. Los radioaficionados y universitarios podrán sacar más provecho, porque desde su ordenador el "RadioSkaf-1" también transmitirá diagramas y fotografías de la ISS y otro tipo de información. "Si el experimento es exitoso, tendremos una nueva aplicación para las escafandras fuera de uso, y serán más fácil y menos costosa la construcción de satélites diseñados por universitarios y escolares", subrayó el experto. Los instrumentos del "RadioSkaf-1" fueron diseñados y fabricados por estudiantes del Instituto Tecnológico Bauman y de Aviación de Moscú y centros universitarios de Estados Unidos. Para el Centro de Control de Vuelos Espaciales, el experimento presenta muchas incógnitas porque en la zona del brazo derecho (de donde sale la antena) la escafandra no estará cerrada herméticamente, lo que puede afectar el funcionamiento de los instrumentos dentro del traje. Según los cálculos, el "RadioSkaf-1" funcionará al menos dos meses antes de desintegrarse en la capas superiores de la atmósfera, pero sus instrumentos pueden dejar de funcionar antes o las señales de radio no serán claras por posibles interferencias. No obstante, en el CCVE hay optimismo y aseguran que ya están listas al menos otras dos escafandras Orlán-M para probables "RadioSkaf-2" y "RadioSkaf-3", que serán lanzados por los cosmonautas durante futuras caminatas espaciales. El empleo de escafandras como satélites permitirá también a los especialistas observar el comportamiento de los trajes espaciales sin que estén conectados sus sistemas vitales, gracias a los cuales los cosmonautas pueden salir al espacio abierto.




