Prueba de ADN permite condenar a violador tres décadas después
Kathleen Ham, de 58 años, ha tardado más de tres décadas en ver cómo la Justicia condena al hombre que la violó en 1973 y que finalmente ha sido hallado culpable gracias a las pruebas que identifican el ADN.
Kathleen Ham, de 58 años, ha tardado más de tres décadas en ver cómo la Justicia condena al hombre que la violó en 1973 y que finalmente ha sido hallado culpable gracias a las pruebas que identifican el ADN. "Me siento muy reconfortada", señaló la víctima tras presenciar cómo un jurado neoyorquino declaraba a Fletcher Worrell culpable de violación y robo apenas dos horas después de deliberar sobre las pruebas presentadas en el juicio, que concluyó el miércoles. Diversos miembros del jurado explicaron que las muestras de ADN fueron un argumento contundente contra el agresor y todos votaron a favor de declararlo culpable. El resultado era muy diferente al del juicio celebrado en 1974, en el que el jurado no pudo llegar a un veredicto sobre el acusado, que entonces utilizaba el nombre de Clarence Williams y había sido detenido el 26 de junio de 1973, poco después de asaltar a la mujer a punta de cuchillo en su casa de Manhattan. Una muestra de ADN de la ropa interior que llevaba la víctima aquel día, que se conservaba en los archivos de la Fiscalía de Manhattan, ha sido el eslabón que ha permitido cerrar el círculo sobre este caso, hasta ahora sin resolver. La víctima no pudo identificar al agresor en aquel juicio debido a que este le tapó el rostro con una sábana mientras cometía su crimen. Tres décadas después, Ham no sólo ha mirado cara a cara a quién tanto daño le hizo sino que, además, ha preferido mantener una presencia pública durante el proceso, como una forma de victoria sobre su agresor, que podría ser condenado a 25 años de prisión cuando sea sentenciado el próximo día 28. El veredicto de culpabilidad supone por otra parte una notable victoria para el veterano fiscal de Manhattan Robert Morgenthau, quién lleva años tratando de que la Legislatura estatal elimine los plazos que limitan juzgar a un agresor sexual, al contar ahora con una herramienta tan poderosa como las pruebas de ADN. Morgenthau ha recordado que otras mujeres neoyorquinas que sufrieron ataques sexuales en el pasado han reconocido a Worrell -o Williams- como su agresor, pero no puede ser juzgado por esos delitos debido a los limitados plazos que establece la ley vigente. En el caso de Ham, el agresor ha podido ser juzgado de nuevo porque huyó de Nueva York en 1975, mientras estaba en libertad bajo fianza en espera de un nuevo juicio. Worrell fue arrestado en Georgia en mayo de 2004 cuando intentaba comprar una escopeta y las autoridades comprobaron entonces que estaba reclamado por la justicia neoyorquina, por lo que autorizaron su extradición. Las evidencias del rastro genético han abierto además la puerta a otros posibles juicios a este escurridizo criminal, sospechoso en otra veintena de asaltos sexuales ocurridos en los estados de Maryland y Nueva Jersey en los últimos años. "Afortunadamente para las víctimas de Williams en esos estados, ninguno de ellos impide su procesamiento por plazos límite", señaló Morgenthau en un comunicado después del juicio. El fiscal ha propuesto a los legisladores que equiparen asaltos sexuales en que el agresor utiliza un arma o gran violencia, o cuando sea reincidente, entre otros casos, con delitos mayores como el asesinato o el secuestro, que acarrean penas de hasta cadena perpetua de obligado cumplimiento. La legislación estatal vigente limita a cinco años el plazo para juzgar un delito sexual, que puede extenderse hasta diez años si la identidad o el paradero del asaltante son desconocidos. Morgenthau argumenta que, gracias a la moderna tecnología que puede aplicarse hoy a la investigación, se debe hacer todo lo posible para que no queden impunes estos delitos, "tan devastadores para sus víctimas". "Una víctima nunca olvida el crimen. No debemos permitir al agresor que se sienta libre en su casa sólo porque ha pasado el tiempo", subrayó.




