Demócratas estadounidenses acogen con ira al candidato conservador Sam Alito para el Tribunal Supremo
La nueva propuesta del presidente de Estados Unidos, George W. Bush, para ocupar la vacante del Tribunal Supremo, el juez conservador Samuel Alito, ha desatado la ira de los demócratas, pero se ha ganado el beneplácito de los conservadores.
La nueva propuesta del presidente de Estados Unidos, George W. Bush, para ocupar la vacante del Tribunal Supremo, el juez conservador Samuel Alito, ha desatado la ira de los demócratas, pero se ha ganado el beneplácito de los conservadores. Alito, de 55 años, es juez del Tercer Circuito Federal de Apelaciones desde hace 15 años y, en una de las cortes más liberales del país, está considerado un conservador al uso de los magistrados más radicales del Supremo. Hasta tal punto se le sitúa a la derecha que su sobrenombre en los círculos jurídicos es "Scalito", en alusión a su afinidad de ideas con Antonin Scalia, el que quizá sea el más conservador de los jueces del Supremo. La oposición demócrata se ha apresurado a poner el grito en el cielo. La vacante que queda en el Supremo es la considerada "bisagra", con capacidad de emitir el voto decisivo en un tribunal que ya cuenta con cuatro jueces liberales y cuatro conservadores. Los demócratas temen que un juez decididamente conservador pueda inclinar demasiado a la derecha el fiel de la balanza judicial. Así, el líder de la oposición demócrata en el Senado, Harry Reid, se preguntó si Alito es "demasiado radical". "Tengo muchas ganas de reunirme con el juez y entender por qué los que quieren llenar el Tribunal de activistas judiciales son mucho más entusiastas acerca de este nombramiento que el de Harriet Miers", afirmó. Miers, la candidata original de Bush y consejera legal de la Casa Blanca, se retiró el pasado jueves ante una fuerte campaña de críticas por parte de los sectores republicanos más reaccionarios, que le acusaban de no ser lo suficientemente conservadora y de carecer de experiencia judicial. En otra reacción, el senador demócrata Edward Kennedy declaró que el magistrado "podría alterar de manera fundamental el equilibrio del tribunal y empujarlo peligrosamente a la derecha, arriesgando décadas de progreso en lo que respecta a la salvaguarda de nuestros derechos y libertades fundamentales". Una de las opiniones de Alito que más preocupan a los demócratas es la emitida en 1991 cuando el Tribunal de Apelaciones estudiaba la derogación de una ley que exigía a la mujer notificar al marido si pensaba someterse a un aborto. La ley fue derogada en 1992, pero Alito fue el único juez del tribunal que se declaró a favor de mantenerla. Pero si los demócratas están que trinan, los conservadores, que se apuntaron un tanto con la retirada de Miers, no pueden sentirse más satisfechos. El reverendo Louis Sheldon, presidente de la Coalición de Valores Tradicionales, afirmó que "el presidente ha cumplido su compromiso de nombrar un individuo que interprete la Constitución de manera fiel". La decepción con la que los demócratas han encajado la candidatura hace prever que puedan tratar de bloquear el nombramiento con una táctica conocida en EEUU como "filibusterismo", consistente, básicamente, en alargar el debate de confirmación en el Senado hasta el infinito para impedir la votación. En este sentido, la Casa Blanca, que ha descrito a Alito como una persona "muy capaz y distinguida", destacó que el magistrado recibió una aprobación unánime del Senado en su nombramiento para el tribunal de apelaciones. "No hay ninguna razón por la cual el Senado no pueda avanzar de manera educada y civilizada para someter la candidatura a una votación como debe ser", declaró el portavoz de la Casa Blanca, Scott McClellan. Hasta el momento no se ha fijado una fecha para que el Comité Judicial del Senado comience la audiencia de confirmación del juez. De resultar aprobado el nombramiento en ese órgano, pasará para su votación al pleno del Senado, que es donde los demócratas podrían aplicar el "filibusterismo". El presidente Bush ha pedido que la votación tenga lugar para antes de fin de año, pero el líder de la mayoría republicana en el Senado, Bill Frist, ha indicado que la fecha dependerá de la rapidez con que la documentación en torno al juez vaya a estar lista para que los legisladores la examinen.




