Angela Merkel ganó elecciones alemanas pero no tiene la mayoría suficiente para gobernar
La cristianodemócrata Merkel y el socialdemócrata Gerhard Schroeder reclaman ambos la Cancillería alemana, después de unos comicios generales en los que el partido de la primera parece haber sacado una ventaja escasa sobre el del jefe de gobierno. Las bases de Merkel parecer estar decepcionadas, pese al triunfo de su líder
La cristianodemócrata Angela Merkel y el socialdemócrata Gerhard Schroeder reclaman ambos la Cancillería alemana, después de unos comicios generales en los que el partido de la primera parece haber sacado una ventaja escasa sobre el del jefe de gobierno. Merkel, cuyo bloque -la Unión Cristianodemócrata y la Unión Cristianosocial (CDU/CSU)- ha logrado algo más del 35 por ciento de los votos, se perfila como ganadora formal, pero el resultado es mucho peor del esperado y ella misma reconoció que había sido "decepcionante". La candidata, que se presentó ante sus seguidores vestida de negro y con una sonrisa forzada, no se declaró vencedora pues el resultado obtenido está muy lejos de lo que pronosticaban los sondeos previos a las elecciones (que situaban a la CDU entre el 41 y el 43 por 100 y no podrá formar alianza como quería con los liberales. No obstante, declaró que su formación ha recibido de los electores "mandato para formar gobierno" y que iba a contactar a todos los partidos, menos el de la Izquierda, para hacerlo. Poco después, un Schroeder boyante, rojo de satisfacción y con una sonrisa de oreja a oreja, se presentaba ante los militantes reunidos en la sede del Partido Socialdemócrata (SPD) levantando los brazos con las manos unidas como un boxeador victorioso. Schroeder, que es mucho más popular que su rival, dijo "sentirse confirmado" por los electores y declaró que él también va a iniciar contactos con los partidos para formar un nuevo gobierno. El canciller también excluyó de la lista de posibles compañeros de coalición al Partido de la Izquierda, formado por ex socialdemócratas y los herederos de los comunistas de la RDA. La posibilidad de tener al final de la jornada electoral dos jefes de gobierno potenciales no había sido prevista en los guiones que han proliferado durante estas seis semanas de intensa campaña. El resultado, de momento, es mucho más ajustado de lo que se esperaba (un solo punto de diferencia entre la CDU-CSU y el SPD) y da razón al canciller que había afirmado que la voluntad de cambio a la que tanto alegaba la oposición ya no existía y que era una arrogancia por parte de ésta comportarse como si hubiera ganado. Hoy reiteró que los electores han demostrado que sólo ellos deciden y que no importan sondeos "ni manipulaciones mediáticas". Para Merkel, que durante la campaña se presentó como si ya fuera jefa de Gobierno, el resultado es desastroso, según coincidían analistas y muchos de los presentes en la sede de la CDU. Su partido deberá ahora analizar las razones de este desastre que puede deberse en parte a los fallos en la campaña, en particular al revuelo creado por el nombramiento de Paul Kirchhof como potencial ministro de Finanzas, en parte al poco don de gentes de Merkel. Una explicación la dieron el jefe del grupo parlamentario del Partido Liberal (FDP), Wolfgang Gerhardt, y el presidente del SPD, Franz Mûntefering que apuntaron a que muchos seguidores de la CDU optaron por los liberales. Gerhardt señaló que contrariamente a la CDU, el FDP mantuvo posturas coherentes y total unidad. Mûntefering ofreció una versión caricaturizada de esta teoría diciendo que Merkel adoptó posturas neoliberales "y los electores han optado por los auténticos". El Partido Liberal es junto con el Partido de la Izquierda el vencedor moral de estas elecciones, pues logra más del 10 por ciento de los votos, casi el doble que en 2002. El de la Izquierda ha reunido un 8,5, lo que es aproximadamente también el doble de lo que el poscomunista PDS consiguió en solitario hace tres años. Los Verdes se mantienen en un 8%. El líder del FDP, Guido Westerwelle, ha rechazado la posibilidad de una alianza "de semáforo" entre el SPD, los verdes y su partido cuyo color es el amarillo, porque, dijo, "no quiere prolongar" el modelo actual de gobierno que tanto ha criticado. Con ello sólo queda la gran coalición entre socialdemócratas y cristianodemócratas. Merkel tendió la mano al SPD cuando dijo, dirigiéndose a Mûntefering, que la campaña ha terminado y que ahora hay que formar "un gobierno estable" bajo dirección de la CDU. El SPD tampoco parece rechazar la gran coalición, pero Schroeder ha dejado claro que tiene que ser bajo su dirección. "Nadie, menos yo, está en condiciones de formar un gobierno estable", dijo el canciller para añadir: "bajo la dirección de Merkel no habrá coalición con mi SPD". Este nuevo golpe de póquer de Schroeder hace que la principal cuestión que se plantea ahora no es la de qué coalición dirigirá Alemania, sino quién debe gobernar, si Merkel o él.Hay decepción en las bases de MerkelLas bases de la Unión Cristianodemócrata (CDU) recibieron con decepción y caras largas las estimaciones de voto que las televisiones atribuían a esa formación, pues, pese a ser la más votada, está lejos de la mayoría suficiente para gobernar."No hay mucho que festejar. Esto tiene más de velatorio que de fiesta", decía una de las simpatizantes de la CDU que hoy acudió a la Konrad Adenauer Haus, sede de los cristianodemócratas en Berlín.Stephanie Knoll, de 22 años, se mostró "muy decepcionada" por el resultado, ya que esta joven alemana contaba con que la CDU-CSU (Unión Socialcristiana) liderada por Angela Merkel obtendría unos resultados mejores, "por encima del 40 por ciento". "Los alemanes han votado con el corazón, pero no con la cabeza", aseguró esta joven votante de la CDU-CSU que hace prácticas en el Parlamento alemán. Knoll achacó el mal resultado de los conservadores a que la candidata conservadora, Angela Merkel, tiene "poco carisma" y a que el candidato socialdemócrata, Gerhard Schroeder, "cae más simpático" a los alemanes que ella. Michael Sampels, de 35 años, también mostró su decepción y descontento porque la coalición conservador-liberal no haya logrado los votos suficientes para gobernar. La única salida que ve Sampels es "una gran coalición" entre conservadores y socialdemócratas, aunque considera que será "muy malo para Alemania porque significaría un estancamiento". Su amigo Pascal, que se define como neoliberal, no ocultó su descontento por los resultados y también consideró que parte de la culpa de ello la tiene "la falta de carisma" de Angela Merkel. "Alemania no está madura para el cambio. La gente tiene miedo a los cambios y a las reformas", sostiene Pascal, de 38 años, quien cree que "lo que Alemania necesita para salir adelante es una Margaret Thatcher", aunque no cree que Merkel lo sea. Karl Jungbeck, propietario de una pequeña empresa que fabrica mostaza, ketchup y vinagre, y su mujer apenas podían creer los malos resultados de las encuestas que salían en la pantalla gigante que estaba instalada en la sede de la CDU. Jungbeck considera que los votantes han castigado a Merkel por decir la verdad, aunque ésta sea dolorosa, y que ha tenido efecto la la "campaña del miedo" de Gerhard Schroeder. No sólo los simpatizantes de la CDU-CSU se mostraban decepcionados, sino también los políticos conservadores. "Sabemos lo que ha votado el pueblo, pero no quién gobernará Alemania", explicaba a EFE Andreas Renner, ministro de Asuntos Sociales del estado federado de Baden-Wûrttemberg. Lo único que levantó el ánimo a los militantes fue la comparecencia de Merkel y Edmund Stoiber, líder de la CSU, cuando se oyeron gritos de "Angie, Angie" y aplausos. El único que parecía contento esta noche en la Konrad Adenauer Haus, a pesar de los resultados, era Daniel Schulz, estudiante de 18 años de edad, ya que consiguió entregar personalmente unas flores a Merkel que había comprado para ella. "Me ha dicho que muchas gracias y ha cogido el ramo", dijo Schulz, quien explicó que decidió votar a los conservadores porque "soy joven y miro al futuro y el único futuro que hay es con la CDU-CSU".




