Bush lanza mensaje de esperanza y promete respuestas más efectivas para las víctimas de Katrina
El presidente de EEUU, George W Bush, lanzó un mensaje de esperanza al asegurar que se reconstruirá, mejor de lo que estaba, la zona devastada por Katrina y se mejorará la respuesta del Gobierno en casos de emergencia.
El presidente de EEUU, George W Bush, lanzó un mensaje de esperanza al asegurar que se reconstruirá, mejor de lo que estaba, la zona devastada por Katrina y se mejorará la respuesta del Gobierno en casos de emergencia. "La planificación para casos de urgencia será una prioridad de seguridad nacional", aseguró el mandatario en un discurso a la nación desde el centro de Nueva Orleans. Cuando se reconstruya esa ciudad y toda la zona del Golfo de México dañada por el desastre, añadió, "debe ser incluso mejor y más fuerte que antes del huracán". Con vistas al futuro, sin embargo, el gobernante admitió que los ciudadanos tienen derecho a esperar una respuesta más efectiva en casos de emergencia que la ofrecida en el caso de Katrina. Por ello y porque dijo querer "saber todos los datos de la respuesta del Gobierno", Bush ordenó a cada departamento de su Gabinete que participe en una evaluación exhaustiva de lo ocurrido. "No fue un huracán normal y el sistema normal de asistencia en caso de desastre no estuvo a la altura de las circunstancias", indicó. Su objetivo ahora es reconstruir la zona y la vida de todos los afectados. Concretamente, el presidente quiere que los miles de evacuados a causa de esta tragedia puedan haber abandonado los albergues a mediados de octubre y que los estados que los han acogido sean reembolsados por los gastos extra a los que hacen frente. Además, dijo, se han tomado medidas para que los evacuados no tengan que desplazarse grandes distancias o superar barreras burocráticas a la hora de reclamar los beneficios a los que tienen derecho. Tras expresar sus condolencias a los afectados por el desastre, que hasta ahora ha dejado cerca de 800 muertos y un millón de desplazados, el presidente aseguró que su Gobierno hará cuanto sea necesario por reconstruir todas las comunidades de la zona arrasada, en colaboración con las autoridades estatales y municipales. Esa reconstrucción no sólo incluirá a los edificios, sino también a las condiciones de vida de los habitantes, para eliminar la pobreza y la desigualdad que se vio retratada crudamente en las imágenes de televisión tras el desastre. "Tenemos la obligación de combatir esta pobreza con una acción decidida", añadió. Debe haber nuevos negocios en las calles, y más negocios llevados por representantes de las minorías, más casas y más familias que tengan viviendas en propiedad porque, insistió, "los estadounidenses quieren que la Costa del Golfo no sólo sobreviva, sino que prospere". El presidente prometió ayuda para la reunificación de familias, la búsqueda de empleo, educación y el cuidado de niños, así como ayudas fiscales y facilidades a la hora de contratar una hipoteca o construir una nueva vivienda. Tras una larga lista de promesas, volvió a lanzar el mensaje que repite desde hace días. "Haremos cuanto sea necesario, nos quedaremos tanto tiempo como haga falta... para ayudar a los ciudadanos a reconstruir sus comunidades y sus vidas", reiteró. Los trabajos de reconstrucción, -tanto de carreteras y puentes, como de colegios o servicios básicos-, serán costeados en su mayor parte por el Gobierno federal, que ya ha desembolsado más de 60.000 millones de dólares, y supondrán uno de los esfuerzos de reconstrucción "de mayores dimensiones que el mundo jamás haya visto". "Cuando haya concluido, los estadounidenses tendrán algo de lo que podrán estar muy orgullosos", prometió. "De ninguna manera se puede imaginar Estados Unidos sin Nueva Orleans y esta ciudad volverá a renacer", insistió. Esas tareas se completarán de la manera más rápida posible, pero de manera sensata, y de modo que el dinero de los contribuyentes se emplee "honradamente", aseguró. Bush respondió también a una de las principales críticas que se le ha formulado, que la caótica respuesta federal expone la vulnerabilidad del país en caso de otro desastre o de un atentado de grandes dimensiones. "En una época de amenazas terroristas y armas de destrucción masiva, el peligro para nuestros ciudadanos va mucho más allá que una falla sísmica o una llanura susceptible de inundación. Considero la planificación detallada de emergencias una prioridad de seguridad nacional", concluyó.




