Cultura

Ibrahim Ferrer fue despedido con uno de sus populares boleros

Ibrahim Ferrer, una de las grandes leyendas de la canción tradicional de Cuba, recibió hoy el último adiós en el cementerio habanero de Colón con uno de los boleros que popularizó con su voz de oro y su sello personal: "Mil Congojas".

Ibrahim Ferrer, una de las grandes leyendas de la canción tradicional de Cuba, recibió hoy el último adiós en el cementerio habanero de Colón con uno de los boleros que popularizó con su voz de oro y su sello personal: "Mil Congojas".
Centenares de personas, entre amigos, familiares, artistas, funcionarios y admiradores, acudieron al cementerio "Cristóbal Colón", de La Habana, a rendir tributo póstumo al popular intérprete del bolero y el son cubanos, integrante del exitoso proyecto musical "Buena Vista Social Club" que lo catapultó a la fama internacional.
Sobre el panteón donde reposa el artista, fueron depositadas numerosas ofrendas florales, una de ellas enviada por el presidente cubano, Fidel Castro.
Ibrahim Ferrer falleció el pasado sábado en La Habana, a los 78 años, tres días después de su regreso a la isla tras una gira por varios países de Europa, el último de ellos, Francia, para presentar su último trabajo discográfico: "Mi sueño. A bolero songbook".
El artista había confesado recientemente que con este disco, una colección de añejos boleros con los que se distanció del tradicional son cubano que ha marcado su obra, se "hizo realidad un viejo sueño".
"Sencillo, asequible, humano", así lo describió en el discurso de despedida el musicólogo y locutor Eduardo Rosillo, quien le recordó con su "eterna gorra y su voz de ángel", como una figura con un alto sentido de pertenencia "a lo cubano" y "verdaderamente grande" a escala universal.
Rosillo hizo un breve recuento de la carrera de Ferrer desde sus inicios en su tierra natal, la provincia oriental de Santiago de Cuba, que tantas glorias ha dado a la cultura cubana y que vio gestar la calidad interpretativa y los valores humanos del intérprete de "El Platanal de Bartolo", "Murmullos" y "Silencio".
Recordó que Ibrahim Ferrer había sido cantante principal de varios grupos como la orquesta de Chepín-Choven, "Los Bocucos" y el "Afro Cuban All Stars".
Había nacido el 20 de febrero de 1927 en San Luis, una pequeña localidad de la provincia de Santiago de Cuba, considerada la cuna del son en la isla, y comenzó a probar sus aptitudes para el canto siendo un adolescente en agrupaciones y conjuntos de la región.
A principios de los años 90 decidió "jubilarse de la música" y no volvió a vincularse profesionalmente a ella hasta que el músico cubano Juan de Marcos González le impulsó a participar primero en el proyecto Afro Cuban All Stars y poco después, en 1997, en el sonado "Buena Vista Social Club".
Fue entonces cuando llegó a saborear la celebridad, aunque tardíamente, cuando ya septuagenario, junto a Compay Segundo, Omara Portuondo, Manuel Galbán y Rubén González, algunas de las leyendas musicales cubanas reunidas para la grabación del álbum "Buena Vista".
Uno de sus compañeros en esa iniciativa, el cantante Pío Leiva, de 88 años, lo recuerda como "muy buena persona, buen amigo, buen trabajador y bueno de calidad".
"Me gustaba todo lo que él cantaba. Ultimamente me gustó mucho el bolero Dos Gardenias" y rememora la última vez que compartieron juntos en su casa hace unos meses el día de su cumpleaños.
Basilio Repilado, hijo del célebre trovador Compay Segundo, dijo que ha sentido la muerte de Ferrer "como la de un familiar. Ha sido un golpe duro no sólo para nosotros que éramos sus amigos personales, sino para la música cubana y la música del mundo porque él era una figura de talla mundial y sus conciertos por todo el mundo lo demostraron así".

El siguiente artículo se está cargando

Caracol Radio
Directo

Tu contenido empezará después de la publicidad

Programación

Ciudades

Elige una ciudad

Compartir

Más acciones

Suscríbete

Tu contenido empezará después de la publicidad