Hoy se realizarán las exequias del rey Fahd, de Arabia Saudí
Una nutrida representación de líderes árabes y extranjeros viajará hoy a Riad para participar en el austero funeral del rey Fahd, fundador de la Arabia Saudí moderna, muerto el lunes a los 83 años tras un larga enfermedad
Una nutrida representación de líderes árabes y extranjeros viajará hoy a Riad para participar en el austero funeral del rey Fahd, fundador de la Arabia Saudí moderna, muerto el lunes a los 83 años tras un larga enfermedad. Mandatarios de Oriente Medio, como los presidentes de Egipto, Hosni Mubarak, Irak, Yalal Talabani, la Autoridad Nacional Palestina, Mahmud Abbas, o Argelia, Abdelaziz Buteflika, han confirmado ya que llegarán hoy a la capital saudí. Desde Occidente, llegarán para mostrar sus condolencias representantes de la nobleza europea, como el príncipe Carlos de Inglaterra y dignatarios del viejo continente como el presidente francés, Jacques Chirac. Sin embargo, las exequias de Fahd no seguirán el patrón de otras ceremonias celebradas en el mundo árabe, serán austeras y carecerán del lujo y el boato en el que se ha forjado la epopeya de este rey con fama de noble y justo. La estricta y radical interpretación del Islam que rige en Arabia Saudí, conocida como wahabismo, proscribe cualquier tipo de funeral de Estado y recomienda un acto sencillo en una mezquita y el entierro en un fosa, envuelto el cuerpo con un simple sudario blanco. Los principios del wahabismo también prohíben que la sepultura quede marcada, ya que considera que todos los musulmanes regresan igual al polvo, haya sido como haya sido su tránsito por el mundo terrenal. Así, Fahd quedará enterrado, como sus predecesores en el trono, en una parcela anónima del cementerio Al-Oud, vecino a la capital de su reino. Antes de ello, poco después de la oración de la tarde, hacia las 16.30 hora local (13.30 GMT), un muecín recitarán en su memoria varios versículos de El Corán, el libro sagrado de los musulmanes, y entonará formulas funerarias de alabanza y súplica a Dios para que acoja su alma en el paraíso. El acto se celebrará en la mezquita príncipe Turki bin Abdala, en Riad, y al finalizar el mismo el cuerpo será trasladado al citado camposanto. La ceremonia, combinada con la asistencia de líderes árabes y extranjeros, ha obligado a redoblar las medidas de seguridad en la ciudad, y en especial en torno al aeropuerto, la mezquita Turki bin Abla y el propio cementerio, prácticamente tomados por las fuerzas especiales. Tras el acto fúnebre, el nuevo rey, Abdala, de 81 años, y su príncipe heredero, Sultán Abdelalziz, de 77 años, comenzarán a recibir las condolencias en el palacio del gobernador de Riad, Salman bin Abdelaziz, hermano del rey fallecido y hermanastro del nuevo soberano. Miles de ciudadanos saudíes han comenzado, igualmente, a llegar a Riad para participar mañana en la denominada "mubaia", una ceremonia de carácter tribal en la que el pueblo aprueba la elección del nuevo monarca, le felicita y expresa su confianza en que tenga un feliz gobierno. Los saudíes consideraban al rey Fahd su padre, el hombre que sacó a la sociedad de los áridos desiertos y convirtió el país en un lujoso Estado gracias a la producción petrolera. Ahora, Arabia Saudí es el primer productor y exportador de crudo del mundo, y bajo su arenoso subsuelo se esconde la cuarta parte de las reservas mundiales probadas de petróleo. Pese a la muerte de Fahd, no se esperan alteraciones sustanciales en la política del reino, tanto exterior, interna o petrolera, pues el nuevo rey Abdala ya gobernaba de facto el país desde que en 1995 una embolia apartara del poder a su predecesor. El primera decisión del nuevo monarca ha sido, en esta línea, confirmar en su puesto a todos los miembros del gabinete saudí. Algunos especialistas creen, sin embargo, que la desaparición de Fahd permitirá a Abdala acelerar las tímidas reformas que había emprendido en los últimos años.




