EEUU celebra su fiesta nacional con derroche de BBQ's, banderas y seguridad
Estados Unidos se prepara para celebrar el lunes su Día de la Independencia con un derroche de fuegos artificiales, perritos calientes (hot dogs) y banderas para proclamar su patriotismo, enturbiado este año por las bajas en Irak
Estados Unidos se prepara para celebrar el lunes su Día de la Independencia con un derroche de fuegos artificiales, perritos calientes (hot dogs) y banderas para proclamar su patriotismo, enturbiado este año por las bajas en Irak. Hace días ya que en casi todas las ciudades del país los vecinos lanzan al atardecer cohetes y fuegos artificiales desde su jardín para celebrar la festividad más significativa del país. Seguramente los adquirieron en uno de los tenderetes que lucen el letrero "Freedom Fireworks" -o sea "Fuegos artificiales de la libertad"- que aparecen por todos lados en el territorio nacional cuando se acerca esta fecha. Y es que, cuando se trata de celebrar el 4 de julio, Estados Unidos no tiene recato, y al empacho patriótico en forma de banderitas, desfiles aéreos y los colores de la bandera en todas partes, se suma el gastronómico. Según los datos difundidos esta semana por el Departamento de Agricultura, los estadounidenses se comerán 150 millones de perritos calientes (o sea, una salchicha por cada dos habitantes) acompañadas de sus correspondientes patatas, mazorcas de maíz y refrescos de tamaño sideral. Más allá del menú del 4 de julio, que se completa con la consabida hamburguesa, los "gastos patrióticos" son considerables: la parafernalia con los colores rojo, blanco y azul movió 350 millones de dólares el año pasado. En lo que se refiere a los fuegos artificiales, los datos del censo señalan que se importaron por valor de 172 millones de dólares. El país tampoco se quedará corto en desplazamientos, ya que se estima que al menos 42 millones de ciudadanos viajarán con ocasión del largo fin de semana, uno de los pocos que permite el austero calendario laboral de EEUU. El 84 por ciento lo hará en automóvil, lo que creará enormes embotellamientos en muchas autopistas, según la Asociación de Automovilistas Americanos (AAA). Buena parte de estas congestiones se formarán, en las cercanías de los centros comerciales, ya que el patriotismo para celebrar la Declaración de la Independencia, adoptada en 1776, nunca estuvo tan bien avenido con el consumo, y muchas familias aprovechan las ofertas que los establecimientos lanzan en estas fechas. Para los que están hartos del despliegue de patriotismo, especialmente cuando más de 1.700 soldados han perdido la vida desde que la invasión de Irak en marzo de 2003, existen básicamente dos opciones. La primera es marcharse, tal y como se propone Aurora Collantes, una maestra de Silicon Valley (California) que pasará el fin de semana en compañía de familiares y amigos en una cabaña en las cercanías del californiano Lago Tahoe, a donde no llegan los fuegos artificiales ni el olor a barbacoas y salsa ketchup. La segunda opción es sumarse a las protestas que ha organizado la red "Culture Jammers", más conocida por sus campañas internacionales en favor de una semana sin televisión. "Este año, mientras nos acercamos al 4 de julio, los estadounidenses nos sentimos más ansiosos y confundidos que en cualquier otro momento en la memoria reciente", indica el correo electrónico difundido esta semana por la organización. Esta red ha organizado en varias ciudades de EEUU, como Nueva York, San Francisco o Portland (Oregón), varias manifestaciones de protesta contra la pérdida de libertades que vive el país desde el 11 de septiembre del 2001. El grupo anima a sus seguidores a que participen en los habituales desfiles y barbacoas que se celebran en toda la geografía estadounidense con la condición de que inicien una discusión que hará que a más de uno se le atragante la hamburguesa. Se trata de transmitir la idea de que, a pesar del fervor del Gobierno de George W. Bush, se está filtrando en EEUU un nuevo malestar y un descontento que no se veía desde los tiempos de la guerra de Vietnam.




