Violencia en Irak: 6 muertos, mientras crece tensión entre chiíes y suníes
Seis personas murieron, entre ellas un alto funcionario del Ministerio de Petróleo y un clérigo chií, en nuevos ataques perpetrados hoy en Irak, mientras crece la tensión entre la minoría suní y la mayoría chií que controla el Gobierno
Seis personas murieron, entre ellas un alto funcionario del Ministerio de Petróleo y un clérigo chií, en nuevos ataques perpetrados hoy en Irak, mientras crece la tensión entre la minoría suní y la mayoría chií que controla el Gobierno. Según fuentes policiales, el primer ataque registrado hoy tuvo lugar en un barrio de Bagdad cuando supuestos insurgentes dispararon contra Ali Hameed, director general en el Ministerio del Petróleo, cuando se disponía a ir al trabajo, quien resultó muerto. En Baquba, al noreste de la capital, dos policías murieron y cuatro personas resultaron heridas por la explosión de una bomba al paso de su patrulla por una carretera de esa ciudad, en el llamado "triángulo suní". Estos ataques fueron seguidos por un atentado de supuestos insurgentes contra un vehículo privado en el que viajaban un oficial de la Policía junto a su padre en Samarra (100 kilómetros al norte de Bagdad), y ambos resultaron muertos. Centenares de miembros de las fuerzas de seguridad iraquíes, así como funcionarios del gobierno provisional, han sido asesinados desde el año pasado por los grupos rebeldes que les acusan de colaborar con la ocupación. Además de estas acciones de violencia, que mantienen a los iraquíes en un clima de permanente inseguridad, la tensión ha ido creciendo desde el año pasado entre los suníes y los chiíes, tras repetidos ataques contra objetivos de esta última comunidad, mayoritaria en Irak. Hoy mismo, un representante de Ali Sistani, la máxima autoridad del chiísmo en Irak, fue asesinado en el barrio Ciudad Al Sadr, en el este de Bagdad, cuando un grupo de hombres armados irrumpió en su casa y le tirotearon. El pasado miércoles, otro representante de Sistani, Qasem al Faraui, fue asesinado cuando salía de su casa en Al Nauiriya, en el barrio Nueva Bagdad. Varios responsables del Gobierno provisional, así como algunos líderes chiíes han atribuido la oleada de violencia contra los miembros de esa comunidad a "terroristas" suníes que intentan provocar un conflicto religioso en el país. La sombra de un eventual conflicto fratricida ha aparecido con claridad después de que en los últimos días crecieran también las acusaciones de líderes religiosos suníes contra efectivos chiíes en las fuerzas de seguridad de estar detrás del asesinato de clérigos y de miembros de la comunidad suní. Harez al Dari, secretario general de la Organización de Ulemas Musulmanes (OUM), que representa a los suníes en Irak, acusó ayer de forma clara y directa a la milicia chií "Badr" de estar detrás del secuestro y el asesinato de musulmanes suníes, incluidos clérigos de esa comunidad. Badr era el brazo armado de la Asamblea Suprema para la Revolución Islámica en Irak (ASRII), principal grupo político chií del país, hasta que el año pasado se convirtiera en una organización política y sus milicianos se incorporaran en las fuerzas de seguridad. Las acusaciones suníes comenzaron a ser más claras después de que esta semana fueran hallados los cadáveres de unas 50 personas -suníes y chiíes- en diferentes áreas de Irak, con los ojos vendados y los brazos atados, y con un disparo en la cabeza. La OUM responsabilizó a las fuerzas de seguridad, bajo mando de los chiíes, del asesinato de al menos trece suníes cuyos cuerpos fueron encontrados el pasado lunes en un barrio de Bagdad, lo que fue rechazado por el Ministerio de Interior. Las acusaciones suníes fueron más directas ayer cuando Harez al Dari señaló con el dedo a la milicia "Badr", después de que el cadáver del jeque Hasan al Nueimi, miembro de la OUM, fuera encontrado sin vida en Bagdad, según los suníes, "dos días después de ser detenido por las fuerzas de seguridad".




