Francés dice no ser el joven pianista que perdió la memoria
Un francés al que un mimo polaco que trabaja en Roma identificó como el joven pianista amnésico que apareció hace cinco semanas en extrañas circunstancias en una carretera costera del sureste de Inglaterra ha negado ser la persona cuya identidad se trata de establecer
Un francés al que un mimo polaco que trabaja en Roma identificó como el joven pianista amnésico que apareció hace cinco semanas en extrañas circunstancias en una carretera costera del sureste de Inglaterra ha negado ser la persona cuya identidad se trata de establecer. Steven Villa Massone, de 24 años, residente en Niza (sur de Francia) y cuya foto publica hoy el diario británico "The Independent", asimismo pianista, declaró al periódico que estaba agradecido por la atención que le ha prestado la prensa pero no tenía nada que ver con el joven recluido en un hospital de Kent. Su nombre lo dio un mimo polaco llamado Dariusz Dydimski, que se había declarado "un 99 por ciento seguro" de que el misterioso joven aparecido en Inglaterra y cuya foto había visto publicada era un francés llamado Villa Massone, que había compartido piso con él algún tiempo atrás. Villa Massone se vio inundando por las llamadas telefónicas después de que el polaco le señalara erróneamente como el joven que perdió la memoria en circunstancias todavía no aclaradas. Mientras tanto, ninguna de las más de seiscientas llamadas recibidas de gente que cree saber algo sobre el misterioso joven del piano ha permitido acercarse a una solución del enigma. Quienes cuidan del joven, de veintitantos años, rubio y 1,80 metros de altura, creen que sufrió algún tipo de trastorno mental, pero necesitan diagnosticar la causa para poder intentar la terapia más adecuada. Según uno de los cuidadores, todos los esfuerzos por comunicarse con él siguen siendo inútiles. El "hombre del piano", como se le conoce ya en Inglaterra, fue encontrado en las primeras horas del 7 de abril en una carretera de la isla de Scheppey, en Kent, elegantemente vestido como si viniera de dar un concierto. Llevaba, sin embargo, la ropa empapada, y todas las etiquetas habían sido retiradas tanto del traje como de los zapatos, lo que hace aún más misterioso su caso. Nadie sabe si cayó al mar, fue empujado o si iba en un barco y nadó hasta la orilla. El joven fue internado en un hospital local, donde alguien tuvo la feliz idea de entregarle un papel y un lápiz, con los que dibujó un piano de cola. Le llevaron entonces a una pequeña capilla del centro donde había un piano, y aquél sufrió una transformación. Era capaz de tocar durante horas enteras, interpretando a Tchaikovski y composiciones propias, siempre muy melancólicas. Actualmente está recluido en la sección psiquiátrica de otro hospital en el norte del condado de Kent, donde no hay un piano a su disposición. Sin embargo, el joven ha buscado rápidamente un sustituto: ha dibujado un teclado de tamaño natural, que parece tocar mentalmente.




