Los funerales por el Papa serán oficiados la próxima semana
Los funerales por el papa Juan Pablo II, fallecido anoche, serán oficiados la próxima semana, no antes del jueves, y sus restos mortales serán trasladados a la basílica de San Pedro el lunes por la tarde para recibir el homenaje de los fieles
Los funerales por el papa Juan Pablo II, fallecido anoche, serán oficiados la próxima semana, no antes del jueves, y sus restos mortales serán trasladados a la basílica de San Pedro el lunes por la tarde para recibir el homenaje de los fieles. Así lo manifestó el portavoz vaticano, Joaquín Navarro Valls, que informó de que la primera congregación general de cardenales para preparar el cónclave comenzará el lunes, pocas horas antes de que el cadáver sea expuesto en el templo vaticano. Según la normativa vaticana, el cadáver del Papa será colocado en un catafalco delante del Altar de la Confesión, donde tendrá que permanecer tres días, por lo que antes del jueves no pueden ser oficiados los funerales. Desde las muertes de Pablo VI y Juan Pablo I las exequias son oficiadas en la plaza de San Pedro, en presencia de reyes, presidentes, y personalidades de todo el mundo. Los restos de Juan Pablo II serán trasladados en las próximas horas a la sala Clementina del Palacio Apostólico para recibir el homenaje de la Curia. Antes, serán velados por los dos secretarios del Papa, el arzobispo Estanislao Dziwisz y el religioso Mieczyslaw Mokrzycki, así como por las monjas polacas que han cuidado del Papa y del apartamento papal, en el que seguirán durante unos días más, aunque haya sido precintado por el Camarlengo, que ostenta el poder de la Iglesia mientras no haya un nuevo Papa. Juan Pablo II, que en mayo habría cumplido 85 años, falleció anoche, a las 21,37 hora local (19,37 GMT), según informó Navarro Valls. El portavoz precisó que a las ocho de la tarde comenzó en la habitación del Papa la Santa Misa de la festividad de la Divina Misericordia, instituida por el Pontífice para honrar el culto impulsado por la santa polaca Faustina Kowalska, de la que se consideraba discípulo. La misa fue presidida por el arzobispo Estanislao Dziwisz, secretario particular de Juan Pablo II, y a la misma asistió el cardenal polaco Marian Jaworski, y los monseñores Estanislao Rylko y Mieczslaw Mokrzycki, el otro secretario del Papa. Durante la misa le fue administrado el Viático y una vez más el sacramento de la Unción de los Enfermos. Navarro Valls, que no facilitó el certificado de defunción, agregó que las últimas horas del Pontífice estuvieron caracterizadas por las ininterrumpidas plegarias de todos los que asistían al rito y de los rezos de los miles de fieles reunidos en la plaza de San Pedro. En el momento de la muerte estaban presentes los dos secretarios de Juan Pablo II, el cardenal Jaworski, el arzobispo Rylko, el amigo personal del Papa Tadeusz Styczen y las tres monjas polacas que prestaban servicio en el apartamento papal. También estaban presente su médico personal, Renato Buzzonetti, los dos médicos de guardia, Alessandro Barelli y Ciro D'Allo, y dos enfermeras de guardia. Inmediatamente después, llegó el cardenal Secretario de Estado, Angelo Sodano, el Camarlengo de la Iglesia de Roma, el cardenal español Eduardo Martínez Somalo; el sustituto de la Secretaría de Estado, el arzobispo argentino Leonardo Sandri, y el vice camarlengo, el arzobispo Paolo Sardi. También entró el cardenal Joseph Ratzinger, decano del Colegio Cardenalicio, y el cardenal Jozef Tomko. Navarro no facilitó más datos sobre los últimos momentos de la vida del Papa, que agonizaba desde hacía tres días. El portavoz confirmó que hoy, a las 10,30 hora local (08.30 GMT) será oficiada en la plaza de San Pedro una misa en sufragio por el Papa, que será presidida por el cardenal Sodano. A mediodía, se recitará en el mismo lugar el Regina Coeli, rezo que sustituye al Angelus en tiempo de Pascua. Juan Pablo II falleció como deseaba, trabajando y "gastándose", como le gustaba decir, por el Reino de Dios. Hasta tres días antes de su muerte hizo un esfuerzo sobrehumano para asomarse a la ventana de sus aposentos a bendecir a los fieles e intentó hablar, aunque, al igual que el domingo de Resurrección, no lo logró. Y es que la traqueotomía que le fue practicada el 24 de febrero para que superase una crisis respiratoria aguda y el parkinson que padecía se lo impidieron. Según sus colaboradores, estaba lúcido y su último pensamiento antes de morir fue para los jóvenes, a los que consideraba los centinelas del futuro y con los que se sentía un joven más. Las últimas palabras que pronunció, según dijo Navarro, pensando en los jóvenes fueron: "Os he buscado y ahora vosotros venid a mi y lo agradezco". Con su muerte concluye el tercer pontificado más largo de la historia de la Iglesia, que sorprendió al mundo el 16 de octubre de 1978 al elegir al primer Papa no italiano en cinco siglos. A partir de ese día puso en marcha un pontificado mediático que ha cambiado la forma de hacer de la Iglesia. Karol Wojtyla contribuyó decisivamente a la caída del comunismo y condenó el capitalismo salvaje y el sistema de globalización que hace cada vez más ricos a los países ricos y cada vez más pobres a los países en vía de desarrollo. También mostró su preocupación por la progresiva descristianización de Europa. Conocedor de la importancia de los medios de comunicación, utilizó todos para difundir el Evangelio, defender la familia y condenar el aborto, la eutanasia, el divorcio, las uniones entre homosexuales y la equiparación de las parejas de hecho con el matrimonio tradicional. En sus escritos reiteró una de las ideas claves de su pontificado: la naturaleza y el destino del hombre y del mundo no pueden ser comprendidos en su totalidad si no es a la luz del misterio de la Redención. De esa idea se deriva su posición sobre la "teología de la liberación", surgida en Latinoamérica, en la que vio el peligro de que los intentos de los teólogos de profundizar en la liberación de los pobres se vieran inspirados por ideas marxistas ajenas al mensaje cristiano.




