Al menos 59 muertos al explotar una mina en China
Al menos 59 trabajadores murieron y 10 siguen atrapados tras un accidente ayer en una mina de carbón del norte de China, donde la producción continuaba a pesar de los graves fallos detectados en las medidas de seguridad
Al menos 59 trabajadores murieron y 10 siguen atrapados tras un accidente ayer en una mina de carbón del norte de China, donde la producción continuaba a pesar de los graves fallos detectados en las medidas de seguridad. Según informó la prensa local, las autoridades ordenaron el pasado noviembre cancelar las actividades en la mina siniestrada pero los cuatro propietarios, que fueron detenidos tras el accidente, hicieron caso omiso y la mantuvieron funcionando. No es un caso extraño en el gigante asiático, donde la sed de energía ocasionada por el vertiginoso crecimiento económico lleva a muchos operadores mineros a continuar a toda costa las actividades, atraídos por los pingûes beneficios que aportan los momentos de carestía. Este nuevo siniestro en las minas chinas, las más peligrosas del mundo, se produjo ayer a mediodía en el pozo de Xishui, en la provincia de Shanxi, considerada centro neurálgico del sector hullero. Unos 49 picadores quedaron atrapados tras la explosión mientras que otros 20 resultaron enterrados al derrumbarse una mina colindante de propiedad diferente y que contaba con autorización oficial para operar. Ocho equipos de rescate intentaban hoy sacar con vida a los atrapados entre los amasijos de escombros en que se convirtieron los pozos tras la explosión, como se podía comprobar en las imágenes ofrecidas por la televisión. Para coordinar las tareas, se han desplazado a la zona los máximos responsables de la administración nacional de seguridad laboral, una muestra de la prioridad que Pekín da a un problema que se ha convertido en motivo de descontento a lo largo de todo el país. Como es habitual en los últimos accidentes, las autoridades se apresuraron a anunciar compensaciones, después de que aumentasen recientemente las quejas de las organizaciones de derechos laborales y los familiares en los medios de comunicación, denunciando la baja cuantía de las indemnizaciones y su impago algunas veces. En esta ocasión, los responsables de la administración provincial garantizaron 24.000 dólares/18.000 euros para cada familia, según la televisión pública CCTV. El gigante asiático, que depende en un 70 por ciento del carbón para su suministro energético, es el país con más accidentes mineros del mundo. En 2004 se produjeron más de 8.000, de los que 6.000 correspondieron a los pozos de carbón. La falta de automatización y de formación profesional, así como la poca inversión en tecnología, son algunas de las causas del alto índice de siniestralidad, que el organismo Derechos Humanos en China eleva hasta 20.000 muertes al año. Las organizaciones internacionales reconocen que el Gobierno ha cambiado su actitud y, además de informar de los accidentes con mayor transparencia, está adoptando medidas para atajar los accidentes. Sin embargo, la corrupción de los funcionarios y la presión sobre las minas para producir cada vez más, con incentivos estatales a las que superan la cuota asignada, restan efectividad a las medidas. Además, muchas minas ilegales con medidas de seguridad más que deficientes han conseguido hasta ahora eludir los controles oficiales. El Gobierno se había impuesto como meta para el 2005 reducir a cero los accidentes con más de cien muertos, propósito que tuvo que abandonar en seguida cuando el pasado febrero se produjo el peor accidente en 60 años, con 214 fallecidos. El año pasado, el cineasta Li Yang irrumpía con fuerza en el panorama cinematográfico chino con una película, "Pozo Ciego", que mostraba con realismo las condiciones deshumanizadas en que viven los mineros del país. La película, rodada en pozos reales y con mineros de verdad, fue prohibida por las autoridades censoras pero a través del mercado pirata se ha hecho un nombre entre los ciudadanos chinos corrientes, que la consideran una buena muestra de los graves desequilibrios que experimenta el país.




