Un total de 17 reclusos murieron en asalto a cárcel de Filipinas
Un total de 17 reclusos murieron en el asalto policial a la prisión de Manila que puso fin esta mañana a un motín de presos del grupo terrorista Abu Sayaf, según el último balance ofrecido por el ministro del Interior, Angelo Reyes
Manila - Un total de 17 reclusos murieron en el asalto policial a la prisión de Manila que puso fin esta mañana a un motín de presos del grupo terrorista Abu Sayaf, según el último balance ofrecido por el ministro del Interior, Angelo Reyes. Cinco oficiales de la policía también resultaron heridos en la operación, que se lanzó a las 09.15 hora local, cuando la crisis había entrado ya en su segundo día y las negociaciones estaban estancadas. Entre los muertos están dos de los cabecillas de la rebelión, que comenzó el lunes a primeras horas de la mañana y que ya ese día causó la muerte de tres guardianes de la cárcel y de dos reclusos. Los dos cabecillas muertos son Alhamzer Limbong, alias "comandante Kosovo", y Ghalib Andang, "comandante Robot", confirmó el portavoz de la policía, Leopoldo Bataoil. Dijo que ambos habían dirigido a unos cien reclusos miembros de Abu Sayaf -grupo vinculado por EEUU a la red terrorista Al Qaida- en el motín para tomar el control de la penitenciaría durante la hora del desayuno del lunes. El "comandante Kosovo" está siendo juzgado por el atentado contra un superferry en la bahía de Manila, que en febrero del 2004 causó la muerte de más de cien personas, y por el secuestro de turistas y empleados, en el 2001, en el complejo Dos Palmas de la isla filipina de Palawan. También se le acusa, en relación con este último caso, de haber decapitado a uno de los rehenes, el peruano-estadounidense Guillermo Sobero. "Comandante Robot" está considerado uno de los responsables de Abu Sayaf que dirigió el secuestro de un grupo de turistas extranjeros en una complejo de la isla malasia de Sipadan, en el 2000, quienes fueron traslados después a Joló, en Filipinas, feudo de esta organización terrorista. Las fuerzas policiales y de operaciones especiales comenzaron el asalto después de que las autoridades filipinas dieran esta mañana a los reos amotinados quince minutos para que se rindieran, tras haber fracasado más de 24 horas de negociaciones. Las fuerzas de seguridad lanzaron gases lacrimógenos alrededor del edificio de cuatro plantas de la prisión, mientras miembros de fuerzas especiales irrumpían en el interior protegidos con máscaras antigás. Fuertes explosiones e intercambio de disparos con armas ligeras se escucharon provenientes de la prisión durante el asalto, que según las autoridades filipinas, se decidió tras agotarse todas las vías de negociación y cuando el motín entraba en su segundo día. "Hemos agotado todas las posibilidades de solución" pacífica, había dicho poco antes el ministro del Interior, Angelo Reyes. Según las autoridades filipinas, la revuelta fue como consecuencia de un intento de fuga de los reclusos de Abu Sayaf, quienes durante el desayuno arrebataron tres pistolas a sus guardianes. Tres guardias murieron en los primeros momentos del motín, así como dos reclusos. El lunes por la tarde se informó de que los amotinados habían llegado a un acuerdo con las autoridades para rendirse -gracias a la acción de mediadores musulmanes que acudieron a la prisión- y que sus exigencias eran, entre otras cosas, abogados, garantías de juicios justos y procesos judiciales rápidos. Sin embargo, esta mañana todavía no se había producido la esperada rendición, al parecer debido a que los amotinados insistían en buscar avales de que las autoridades cumplirían su palabra.




