Marilyn Monroe vista por grandes fotógrafos en Museo de Brooklyn
La transformación de la tímida Norma Jeane Baker en la diosa de la pantalla y símbolo sexy de todos los tiempos, Marilyn Monroe, es el hilo conductor de una retrospectiva fotográfica que presenta el Museo Brooklyn de Nueva York.
Nueva York - La transformación de la tímida Norma Jeane Baker en la diosa de la pantalla y símbolo sexy de todos los tiempos, Marilyn Monroe, es el hilo conductor de una retrospectiva fotográfica que presenta el Museo Brooklyn de Nueva York. Más de 200 imágenes de 39 fotógrafos reconocidos, entre ellos Richard Avedon, Henri Cartier-Bresson, Robert Frank y Bert Stern, están reunidas en esta muestra, titulada "I wanna be loved by you" ("Quiero que me ames"). El título, además de ser el de la famosa canción del mismo nombre que Marilyn interpreta en la cinta "Some like it Hot" ("Con faldas y a lo loco"), sugiere la necesidad de Monroe de ser querida como una actriz seria y educada, no por lo que aparentaba o por ser una "rubia tonta", y es por ello que los últimos años de su carrera los dedicó a cultivar intereses como la poesía, el arte y la literatura. En Nueva York tomó clases de actuación con el prestigioso Lee Strasberg en el Actor's Studio y en 1956 se casó con el escritor e intelectual Arthur Miller, de quien se divorciaría en 1961. La retrospectiva de Marilyn Monroe, una mujer despampanante que ha sido objeto de al menos mil monografías, comienza con una fresca imagen de la jovial Norma Jeane Baker en la playa, tomada por un desconocido en 1945. Ese mismo año, a finales de la Segunda Guerra Mundial, el soldado y fotógrafo David Conover la "descubrió" entre un grupo de mujeres en servicio y, deslumbrado por su belleza y soltura ante la cámara, le pidió que posara para otra serie de fotografías. Fueron estas imágenes las que llevaron a Monroe, en ese entonces de 19 años de edad, a Hollywood, donde firmó contratos como modelo, actriz y cantante, y donde desarrollaría una explosiva carrera que culminaría con su prematura muerte a los 36 años de edad. Fue en estos últimos años de vida cuando el afamado fotógrafo Bert Stern tomó una serie de fotos, agrupadas en la exposición dentro de la sección "The Last Sitting" ("La Ultima Pose"), en la que Monroe luce ya afectada por un estilo de vida lleno de excesos. Estas 59 fotografías de Stern fueron tomadas a solo dos días de la muerte de Monroe, en agosto de 1962. Pero la exposición, que cierra el 20 de marzo de 2005, no sólo incluye las imágenes célebres de una de las personas más fotografiadas del mundo, sino también otras en las que aparece realizando actividades más privadas o detrás de la escena. Las fotografías pertenecen a la colección de Leon y Michaela Constantiner, que estuvo inspirada en "su amor por Marilyn y su apreciación por su belleza, talento y sensibilidad", según los comisarios de la muestra, Marilyn Kushner y Matthew Yokobosky. Entre las fotos más inusuales está la de Cecil Beaton titulada "Marilyn Monroe sosteniendo una rosa", que formaba parte de la colección privada de la diva, y la de Lawrence Schiller, tomada durante el rodaje de su último film, "Something's got to give". Henri Cartier-Bresson la fotografió en el set de "The misfits", mientras que Milton Green la captó con Marlon Brando, en 1955, en el Hotel Astoria, durante un evento de recaudación de fondos para el Actors Studio. Otra celebridad, el artista Andy Warhol, la retrató para un proyecto que incluyó a otras estrellas, mientras que Tom Kelly fue quien la hizo posar desnuda sobre una manta de terciopelo rojo para incluirla en las páginas centrales del primer número de Playboy. Otras fotografías icónicas en la exhibición son las que hicieron tres diferentes fotógrafos durante la filmación de "La comezón del séptimo año", y que inmortalizó la imagen en la que la falda de Monroe "vuela" mientras está sobre una salida de ventilación del metro de Nueva York. Producto de una infancia difícil, Monroe "usó el poder transformador de la cámara como vía de escape a un mundo de fantasía, lleno de amor y adoración", según los comisarios de la muestra. Su belleza se convirtió en el estereotipo de la mujer ideal en esos años -encantadora, glamurosa y seductora- y en fuente de inspiración para muchas divas rubias de nuestros tiempos, desde Madonna hasta Pamela Anderson.




