Los "pescadores de plástico" luchan por salvar la fauna marina
Los pescadores de las Islas Galápagos recogen cada año tres toneladas y media de desechos plásticos de las bahías y ensenadas con el fin de reducir la amenaza que esos materiales representan para la fauna marina.
Isla Santa Cruz-Galápagos.--- Los pescadores de las Islas Galápagos recogen cada año tres toneladas y media de desechos plásticos de las bahías y ensenadas con el fin de reducir la amenaza que esos materiales representan para la fauna marina.Así lo explicó el presidente de la ONG Fundación Galápagos, Roque Sevilla, quien explicó que para ello se cuenta con un presupuesto anual de 90.000 dólares."En este archipiélago ecuatoriano confluyen las corrientes marinas procedentes de Australia, Indonesia, Chile y California, de tal manera que se han encontrado envases plásticos etiquetados en países situados a miles de kilómetros de distancia", explicó Sevilla.Un reciente estudio difundido por Naciones Unidas reveló que en el océano Pacífico, entre California y Hawai, existe una "alfombra flotante" compuesta de más de tres millones de toneladas de plástico.Sevilla agregó que a ese problema se añade el de los desechos que vierten los grandes barcos que surcan las aguas próximas, y también la contaminación que origina la propia población de las islas."Hemos llegado a encontrar un lavaplatos a sesenta pies de profundidad", puso como ejemplo el presidente de Fundación Galápagos, una ONG que desde 1997 colabora con las autoridades del archipiélago en el control y manejo de desechos sólidos.Esa misma organización contribuye desde hace tres años al mantenimiento de un Centro de Acopio y Reciclaje de Desechos al que llegan cartón, vidrio y plásticos, entre ellos los que recogen en sus redes los pescadores más concienciados de la extrema vulnerabilidad del ecosistema insular.Desde el pasado sábado la población de la isla Santa Cruz puede sensibilizarse sobre este problema en un centro de interpretación sobre desechos sólidos que se inauguró al lado del Centro de Acopio y Reciclaje.En los paneles informativos se enseña que los residuos plásticos tardan unos 450 años en descomponerse en el medio ambiente, que una botella de cristal llega hasta un millón de años y que una pila de tipo botón puede contaminar 600.000 litros de agua.También se advierte de que las tortugas pueden confundir las bolsas de plástico con medusas y morir de indigestión, que lo mismo les sucede a las ballenas, que creen que son calamares, y que los lobos marinos se enredan a menudo con redes y lonas plásticas.Fernando Ortiz Quevedo, responsable del programa de protección marina del Parque Nacional Galápagos, indicó a EFE que este año, a causa de la huelga de pescadores, se han capturado tres millones de pepinos de mar, por debajo de la cuota permitida de cuatro millones.Indicó, no obstante, que ese equinodermo, que es fundamental en el ecosistema porque limpia los fondos marinos, se encuentra en la fase de "extinción comercial" y recomendó que se decrete una veda de su captura de al menos dos años.El experto puntualizó que en las Galápagos se encuentran 35 especies de pepinos de mar, pero que una de ellas, conocida como "isostichopus fuscus", puede haberse ya extinguido, pues hace tiempo que no se encuentra ningún ejemplar.Hace un mes, los 300 guardias del Parque Nacional se declararon en huelga por considerar que la política gubernamental se orientaba a favorecer a los pescadores, que pretenden eliminar las actuales restricciones sobre capturas de especies comerciales.Al respecto, Ortiz Quevedo opinó que los pescadores deberían organizarse en cooperativas para reducir los costos y eliminar a los intermediarios a la hora de vender sus capturas, ya que son éstos los grandes beneficiarios de la actividad pesquera en las islas.Puso como ejemplo el pepino de mar, "que se le paga al pescador a tres dólares cada uno y se vende en Asia a más de 200 dólares por sus falsas virtudes afrodisíacas, ya que esa creencia es un mito".La Reserva Marina de las Galápagos, islas del océano Pacífico situadas a mil kilómetros de las costas continentales ecuatorianas, es, con sus 137.000 kilómetros cuadrados, la mayor del mundo.




