Maradona buscará en Cuba quizá su última oportunidad de curación
El ex futbolista argentino, Diego Maradona, intentará buscar en Cuba la que pudiera ser la última oportunidad de vencer su adición a la cocaína, que le ha colocado más de una vez al borde de la muerte.
La Habana.---El ex futbolista argentino, Diego Maradona, intentará buscar en Cuba la que pudiera ser la última oportunidad de vencer su adición a la cocaína, que le ha colocado más de una vez al borde de la muerte.Maradona, de 43 años, podría arribar a la capital cubana en las próximas horas, después de que la justicia de su país le autorizara a continuar su tratamiento especializado en la isla caribeña.Todo parece indicar que el "Pibe" podría ser internado en el Centro de Salud Mental (Censam), situado a unos 15 kilómetros al oeste de la capital y bajo un régimen de "comunidad terapéutica cerrada", que promete darle pocas libertades en beneficio de su propia recuperación.Ese centro está situado en la barriada de Jaimanitas, en una zona considerada "de alta seguridad" por la cercanía de las residencias del presidente Fidel Castro, y de su hermano menor, Raúl Castro, ministro de Defensa.Rodeado de una buena cantidad de árboles, que le da un aspecto campestre, la finca, que perteneció a una rica familia cubana, cuenta con ocho "bungalos" destinados a los pacientes extranjeros, separados unos de otros por una distancia prudencial.En el centro, que también atiende a pacientes cubanos de forma gratuita, los extranjeros pagan unos 11.200 dólares por una hospitalización de 70 días, que incluye su estancia, alimentación (desayuno, almuerzo y cena), así como la recogida y regreso al aeropuerto, según la fuente.El familiar acompañante, que solo se requiere al inicio del tratamiento, pagará 50 dólares diarios, que contempla igualmente alojamiento y alimentación (desayuno, almuerzo y cena), y también su recogida y regreso a la terminal aérea.En su intención de que fuera enviado a Cuba, el "Pelusa" se vio en la necesidad de apelar al mismísimo presidente argentino Néstor Kirchner para que intercediera en su favor.Pero para el astro, que fue elegido junto al brasileño Edson Arantes do Nascimento, "Pelé", como el mejor jugador del siglo XX, el camino a seguir no le podría resultar tan plancentero como quizá se suponga.Ello se debe a que en la institución médica habanera que posiblemente le acoja tiene un sistema de tratamiento mucho más rígido que el que le aplicaron en exclusiva clínica "La Pradera", a donde llegó gravemente enfermo en enero del 2000, y se mantuvo hasta finales de marzo de este año.En esa institución Maradona disfrutaba de un sistema ambulatorio, que le concedía la libertad de entrar y salir con frecuencia, practicar de manera asidua el golf en un exclusivo club capitalino y hacer cierta vida nocturna."En La Pradera casi estaba en un spa, tenía control médico pero poco más", dijo ayer el embajador argentino Raúl Abraham Taleb, convencido de que en el CENSAM no ocurrirá lo mismo porque "está en juego el prestigio" de la medicina cubana y porque el ex-futbolista "viene dispuesto a enclaustrarse""No va a volver a pasar eso porque está la justicia de por medio. No hay posibilidades ni por la situación judicial de Maradona ni por el prestigio de la clínica", insistió el diplomático.Tanto la justicia argentina como la familia de Maradona seguirán estrechamente el tratamiento y los informes de los especialistas cubanos.Además, "esta vez hay una férrea voluntad por superar el problema" por parte de Maradona, que, según el diplomático argentino, se encuentra "bien, está compensado, pero emocionalmente quebrado".Por otra parte, el canciller cubano, Felipe Pérez Roque, dijo que Maradona "es bienvenido a nuestra patria y nos sentimos honrados de poder ayudarlo"."Estamos seguros que él (Maradona) saldrá adelante", señaló el jefe de la diplomacia cubana.El ex futbolista salió de la isla a principios de marzo pasado hacia Bolivia, desde donde viajó luego a la capital argentina, tras lo cual volvió agravarse su salud hasta su regreso a Cuba.Maradona estuvo ingresado en una clínica psiquiátrica de las afueras de Buenos Aires desde mayo pasado, tras sufrir una crisis cardíaca y respiratoria que lo tuvo al borde de la muerte en un sanatorio de la capital argentina.




