El Boca-River se juega a todo o nada desde el primer choque
Un Boca-River es lo máximo en Argentina, paraliza al resto del fútbol en el país, y este jueves, puede plantearse a todo o nada aunque se trate sólo del primero de los dos choques de las semifinales de la Copa Libertadores, el principal objetivo deportivo de ambos.
Buenos Aires.--- Un Boca-River es lo máximo en Argentina, paraliza al resto del fútbol en el país, y este jueves, puede plantearse a todo o nada aunque se trate sólo del primero de los dos choques de las semifinales de la Copa Libertadores, el principal objetivo deportivo de ambos.Se juegan tantas cosas en este partido "clásico" que desde uno y otro lado no surgen especulaciones sobre la importancia que tendrá el segundo encuentro, siete días después, como si todo o buena parte del futuro inmediato de los dos equipos dependiera exclusivamente de lo que ocurrirá esta vez en el estadio "La Bombonera".El River Plate venció al Boca Juniors en ese campo de juego hace dos semanas (0-1) en un partido de la Liga, pero una nueva versión del derbi empequeñece cualquier antecedente inmediato en cuanto a resultados y lo sitúa lejos en el tiempo.Los boquenses, tras un 1-1 global, llegaron a esta fase tras superar en los penaltis al Sao Caetano brasileño, un recurso que históricamente ha dado buenos resultados a los equipos dirigidos por Carlos Bianchi.El River, en cambio, venció al Deportivo Cali colombiano en cuartos con un 1-0 en Buenos Aires y un 1-3 en el Valle de Cauca, en el mismo momento en que desplazaba al Boca Juniors en el liderato de la Liga y dejaba en el olvido la pobre campaña que cumplió en todos los frentes durante el segundo semestre de 2003.El conjunto de Bianchi, que por momentos pareció un equipo invencible este año, comenzó a trastabillar en el último mes y ahora sufre mal de ausencias con las bajas por lesiones de varios jugadores importantes, como el capitán Diego Cagna y los también centrocampistas Matías Donnet y Nery Cardozo.El River padece la baja del punta chileno Marcelo Salas, lesionado por octava vez en diez meses, y no es seguro que esté en condiciones para el encuentro de vuelta, el jueves día 17 de este mes.Pero el conjunto de Leonardo Astrada parece más sólido, más equilibrado futbolísticamente y beneficiado por la aparición es escena de un jugador que en la primera fase de la Libertadores no formó parte de la plantilla, el delantero "Maxi" López, la gran revelación del fútbol argentino en los últimos tiempos.Gallardo en el River y Carlos Tevez en el Boca son los ejes de sus equipos en la actualidad, y buena parte de su funcionamiento depende de ellos."En estos partidos no importa qué equipo llega mejor sino lo que cada uno demuestre en el campo de juego para marcar una diferencia", aseguró el entrenador del River, Leonardo Astrada.Bianchi, en cambio, habla poco y nada, y esta semana se ha dedicado a evitar que la prensa y los rivales acierten con la alineación que pondrá en el campo de juego.El capitán boquense, Raúl Cascini, admitió que el equipo "debe mejorar para llegar a la final", al referirse a lo que ha rendido últimamente, y aseguró que "ésta es una buena oportunidad".Por razones de seguridad, en "La Bombonera" no habrá aficionados del River Plate según lo dispuesto por el Comité de Seguridad para el fútbol, y la semana próxima tendrán prohibida la entrada al "Monumental" los hinchas del Boca, medida adoptada debido a que los partidos se jugarán en horario nocturno.La determinación ha desatado todo tipo de críticas en el ámbito del fútbol debido a que se asegura que de esta manera los violentos están ganando el pulso a los encargados de la seguridad y que las operaciones para garantizar la seguridad en estadios a los que asisten entre 50.000 y 60.000 personas han fracasado.




