Hace combustible con envases de yogur y bolsas de plástico
Zbigniew Tokarz, propietario de la pequeña empresa "Tecnologías Ecológicas", fabrica combustible a partir de envases de yogur, bolsas de plástico y otros desperdicios sintéticos.
Varsovia.--.- Zbigniew Tokarz, propietario de la pequeña empresa "Tecnologías Ecológicas", fabrica combustible a partir de envases de yogur, bolsas de plástico y otros desperdicios sintéticos.En Alemania y Japón funcionan máquinas similares, pero la instalación del ingeniero polaco es menos complicada y más barata porque no requiere la aplicación de altas presiones."Mi tecnología ha prescindido totalmente de las altas presiones indispensables en otros procedimientos para conseguir que el plástico se funda y se convierta en líquido", explicó Tokarz a EFE.Esa innovación ha reducido de manera radical la amenaza de averías peligrosas, como las explosiones provocadas por las altas presiones, así como el coste de su fabricación y explotación."Cierto día me pasó por la mente que podríamos vivir en un mundo mucho mejor y más agradable si lográsemos aprovechar la basura que generamos y que degrada el ambiente natural", dijo Tokarz.Aquella idea se apoderó del ingeniero polaco que, durante cinco años, con enorme paciencia, hizo pruebas encaminadas a crear una tecnología, lo más segura posible, que permitiese transformar los plásticos de forma fácil y barata.Al fin construyó una máquina que, alimentada con desperdicios de plástico, está en condiciones de fabricar hasta 500 litros de combustible por hora.En la nave de la planta de Tokarz los montones de basura de plástico de todo tipo, desde las bolsas hasta las moquetas desgastadas, llegan hasta el techo.Los obreros se ocupan de echarla en una especie de contenedor que el inventor de la máquina denomina "reactor catalizador"."Aquí, con una temperatura de 400 grados centígrados, conseguimos que el plástico se derrita y convierta en líquido", explicó Tokarz.El problema técnico más difícil de resolver era elevar la temperatura de manera lenta y gradual para que el plástico se fundiese en vez de carbonizarse.Seguidamente, bajo la acción de catalizadores, combinados de aluminio, el plástico derretido se transforma en vapores y gases saturados de hidrocarburos, las substancias que integran el petróleo y el gas natural."Esos gases y vapores, debidamente enfriados, se convierten en combustibles de muy buena calidad que nosotros guardamos en grandes depósitos, hasta que vienen a recogerlos las cisternas de las refinerías de Jaslo y Jedlicz", añadió el inventor.En esas dos plantas petroleras se lleva a cabo la separación de la gasolina, que supone un 18 por ciento, y del aceite combustible que constituye un 47 por ciento de cada partida. El resto son aceites pesados de diversa utilidad.La máquina es atendida por dos personas que, en la práctica, se ocupan solamente de alimentarla con más y más desperdicios de plástico, ya que todo el resto del proceso está automatizado.La instalación de Tokarz es "inteligente", porque elimina por su propia cuenta los objetos que no son de plástico, por ejemplo, botellas de cristal o latas de metal.Otras virtudes son el hecho de que los desperdicios que utiliza pueden estar sucios y no tienen que estar molidos, los procesos no generan ruido ni olores desagradables y la máquina tiene las formas de un contenedor gracias a lo cual puede ser transportada e instalada con gran facilidad.El ingeniero Tokarz, vecino de la localidad de Niewiadow, a 30 kilómetros de la ciudad de Lodz, ya ha patentado su invento que, según afirma, interesa en muchos países."Ya me han visitado expertos de Alemania, Irlanda y China, los australianos quieren organizar una empresa de riesgo compartido y los checos me han comprado una máquina que instalarán en Ostrava", dijo Tokarz.Su instalación también podrá ser una bendición para el medio ambiente en Polonia, porque el país genera cada año 1,4 millones de toneladas de desperdicios de plásticos con los que no se sabe qué hacer.La máquina que funciona en Niewiadow, alimentada con desperdicios de Silesia, Lodz y Varsovia, está en condiciones de transformar almes 360 toneladas de plástico en 220 toneladas de combustible."Hasta fines de año instalaremos siete máquinas nuevas en distintas localidades polacas", concluyó el inventor polaco.




