Reunión de cafeteros con la roya del OMC a su espalda
Antes de finalizar este año , Colombia y la Comunidad Andina habrán firmado el Acuerdo de Integración al Mercosur.
CARTAGENA.---Antes de finalizar este año , Colombia y la Comunidad Andina habrán firmado el Acuerdo de Integración al Mercosur.Este será uno de los temas que abordarán los presidentes de Colombia, Alvaro Uribe Vélez, y Brasil, Luis Inacio Lulla da Silva, en el encuentro bilateral que sostendrán en las próximas horas.El jefe de estado brasileño llegó pasadas las cuatro de la mañana al país y el de Honduras lo hizo esta mañana.Los jefes de Estado de estos dos países y el de Honduras, Ricardo Maduro, instalarán formalmente hacia el mediodía la Cumbre Mundial Cafetera.Los mandatarios de estos países que representan el 52 por ciento de la oferta mundial del grano, formularán un llamado al Consejo Internacional del Café para que se adopten medidas que tengan un impacto duradero en los precios internacionales.Lula llegó en medio de un despliegue impresionante de seguridad al aeropuerto de esta ciudad , a las 4 y 20 de la mañana.Entre tanto los productores del grano con estudios serios a la mano demostraron que el consumo de café previene el cáncer del colon, el mal de parkinson , el alzahimer y la cirrosis hepática.Los ojos internacionales leen esta cumbre así:En medio de la incertidumbre por el fracaso de la reunión de la OMC en Cancún, México, productores y consumidores de café intentan desde hoy acordar mecanismos que hagan más equitativa la distribución de beneficios que crea la infusión más consumida en el mundo.Los Jefes de Estado de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva; de Honduras, Alfredo Maduro; y de Colombia, Alvaro Uribe, participarán hoy martes en el puerto caribeño de Cartagena de Indias en las deliberaciones de la asamblea anual de la Organización Internacional del Café (OIC), sobre relaciones comerciales internacionales a la luz de los hechos recientes y no tan recientes, que afectan adversamente a los país subdesarrollados.Lo harán sobre la base de las aspiraciones de sus países y de la comunidad mundial de productores de café, unos 125 millones de campesinos, agobiados desde hace cuatro años por los precios ruinosos que les reconoce el mercado mundial, pero que, al mismo tiempo, resultan altamente rentables para las multinacionales que lo comercian en las naciones consumidoras.El café, el segundo producto que más se comercia internacionalmente después del petróleo, enfrenta una dura y desigual competencia frente a otras bebidas y no cuenta, como la producción agrícola de naciones desarrolladas, de apoyos estatales, que con ahínco defienden los mayores consumidores en la Organización Mundial del Comercio (OMC).El cultivo de café, producido al cien por cien en la zona tropical del mundo, se concentra en 45 países, 19 de ellos considerados internacionalmente como de los más pobres del planeta.Los tres mandatarios -Maduro hablará a nombre de las naciones centroamericanas- representan directamente el 52 por ciento de la producción mundial del grano, encabezados por Brasil, seguido por Colombia.Si bien la posibilidad de restablecer un acuerdo de cuotas y precios como el que existió hasta 1989 es nula, los países productores, afectados por su propia oferta excedente intentan, con el concurso de los países importadores del grano, mejorar su ingreso mediante propuestas de mercado.Son las únicas posibles en países con las arcas fiscales exhaustas, que no pueden, ni de lejos, subsidiar, como las naciones ricas, a sus cultivadores.De una parte, ofreciendo al mercado mundial una mejor calidad del producto, lo que supone la eliminación de las exportaciones de millones de sacas, con cargo a sus propios costos; y de otra, hacer frente a la competencia de otras bebidas mientras el precio al consumidor lo fijan las multinacionales.Finalmente, además, habrá que hacer frente a la tarea de desmitificar el posible efecto nocivo de la cafeína, que también contienen otras bebidas populares, incluidas las llamadas ´energizantes´ y las ´colas´ y resaltar los beneficios que producen para la salud y frente a algunas enfermedades las sustancias del café.Tanto para Brasil como para Colombia el ingreso por las exportaciones de café es hoy una baja proporción del total de los mismos, menos de un 10 por ciento.Pero para muchas naciones africanas y asiáticas, víctimas del colonialismo en el siglo pasado, son acaso su principal fuente de recursos.Por ello, aunque para algunos países la dependencia de los ingresos cafeteros no es hoy tan relevante, para todos su cultivo es fuente de empleo, de bienestar rural, de estabilidad social.La creciente desigualdad en la distribución del ingreso del negocio cafetero se evidencia en el hecho de que, hace dos décadas, de cada dólar que recibían los productores, el resto de la cadena obtenía 2,44 dólares.Hoy, por el mismo dólar que llega a manos del cultivador, en las de los demás -principalmente en las de las multinacionales y en el fisco de países desarrollados- quedan algo más de diez.Y todo ello sin que se beneficie el consumidor final, que recibe menos calidad, por cuenta de las mezclas cuya composición desconoce, y por las que debe pagar más.




