EEUU proyecta no exigir etiquetas para alimentos clonados
El Gobierno de EEUU ha decidido, en principio, no exigir que los alimentos provenientes de animales clonados (leche, carne y huevos) lleven una advertencia a los consumidores si se considera que son tan seguros como los tradicionales.
Washington.--- El Gobierno de EEUU ha decidido, en principio, no exigir que los alimentos provenientes de animales clonados (leche, carne y huevos) lleven una advertencia a los consumidores si se considera que son tan seguros como los tradicionales."Si confirmamos que los productos no plantean problemas, no hay fundamento legal para exigir etiquetas de advertencia o que los productores hagan una distinción", dijo John Matheson, de la Administración de Alimentos y Fármacos (FDA) en una conferencia de la industria de la biotecnología.Los animales clonados, entre ellos vacas, ovejas y las aves, se pueden diseñar genéticamente con el objetivo de que produzcan más leche o pongan más huevos que los "naturales".El organismo federal que regula de la venta de alimentos y medicinas en EEUU deberá emitir en los próximos meses un informe sobre la evaluación de riesgos que significa el consumo de alimentos procedentes de animales clonados.Ese informe será la base de las normas de distribución de ese tipo de alimentos que entrará en vigencia el próximo año.La advertencia es rechazada por los productores de alimentos clonados, que indican que son inofensivos y no plantean ningún peligro para la salud de los consumidores."Son perfectamente seguros. No hay necesidad de etiquetas", dijo Steven Stice, jefe de investigadores de la empresa privada Prolinia Inc., que vende vacas y cerdos clonados.La Academia Nacional de Ciencias de EEUU determinó el año pasado que los productos de animales clonados no involucran un riesgo importante para la salud, pero recomendó que el Gobierno ejerza un control estricto sobre su distribución.La decisión se plantea en un momento en que la cuestión de los alimentos transgénicos enfrenta cada vez más a Estados Unidos y a la Unión Europea.Washington ha demandado a Bruselas ante la Organización Mundial del Comercio (OMC) por su prohibición a la entrada de alimentos genéticamente modificados y ha acusado a Europa de que su postura empeora aún más el hambre en Africa.




