La creciente interrelación hombre-animal entraña "alto riesgo"
La creciente interrelación que existe entre el hombre y los animales supone un alto riesgo para ambas partes, ya que algunas especies pueden trasmitir a los humanos virus de enfermedades desconocidas.
MADRID.--- La creciente interrelación que existe entre el hombre y los animales supone un alto riesgo para ambas partes, ya que algunas especies pueden trasmitir a los humanos virus de enfermedades desconocidas.De la misma forma, la creciente invasión de los espacios que ocupan los animales salvajes por parte de los humanos amenaza la supervivencia de numerosas especies, aseguró el etólogo Andrew Whithen, profesor de Psicología en la Universidad escocesa de Saint Andrews.El científico señaló que el ébola tuvo su origen en alguno de los grandes simios, y aseguró que se ha comprobado que cíclicamente los chimpancés resultan afectados por este virus en Africa, donde en numerosos lugares se ha vuelto a cazar a estos animales para comercializar su carne.Advirtió de que el creciente peso demográfico y la explotación de los recursos naturales dificulta la coexistencia "pacífica" y sostenible entre animales y personas.Whiten ha demostrado tras numerosos años de estudio con chimpancés que éstos utilizan procesos de aprendizaje similares a los que siguen los niños, que ambos aprenden las tradiciones de sus comunidades a partir de la imitación, y que el acervo cultural de estos animales varía según la procedencia de la colonia."El animal ve, observa y aprende", dijo el etólogo, e insistió en diferenciar ese comportamiento "cultural" del que siguen otros animales como las hormigas, que asumen también "complejos roles similares a los de los hombres", aunque precisó que éstas no aprenden lo que ven, sino que lo hacen de forma instintiva.Comparó los rasgos y comportamientos "culturales" de los chimpancés con el de los delfines o las ballenas, que tienen tradiciones y lenguajes diferentes según su localización geográfica, pero explicó que éstos carecen de manos o extremidades que les permitan, como han hecho los simios, desarrollarse tecnológicamente y fabricar herramientas.Andrew Whiten también comparó el comportamiento de los chimpancés con el de los humanos, aunque diferenció, "por evidente", la complejidad de las herramientas que utilizan unos y otros y se refirió al lenguaje como el elemento diferenciador más importante que existe entre ambas especies.El investigador se mostró convencido de que el chimpancé no evolucionará hasta convertirse en una especie similar al hombre mientras éste no desaparezca de la Tierra.Recordó que ambos parten de un ancestro común, aunque la evolución seguida durante cinco millones de años ha diferenciado a unos y a otros y el cerebro del hombre ha crecido hasta triplicar en tamaño al del chimpancé.Pero insistió en que, si por ejemplo una pandemia eliminara la raza humana de la Tierra, los chimpancés podrían evolucionar a lo largo de millones de años hasta convertirse "en algo parecido, nunca igual, a nosotros".Whiten incidió en que conocer cómo ha evolucionado una especie durante cinco millones de años no permite prever cómo seguirá esa evolución o lo que puede llegar a ser capaz de hacer un animal.Aseguró que entre los factores que han diferenciado la evolución y el "comportamiento cultural" entre hombres y chimpancés se encuentra el de su sexualidad.El científico observó que el ancestro común del que partieron ambos era muy promiscuo, y esa promiscuidad persiste aún en el animal, mientras que la monogamia ha podido ser "el rasgo fundamental" que ha determinado la evolución humana.El profesor concluyó que es impredecible conocer cómo evolucionarán las dos especies, pero sí auguró que si no varía la actividad humana y cesa durante este siglo la ocupación de lugares donde hasta ahora vivían los animales salvajes, algunas especies, y entre ellas el chimpancé, desaparecerán.




