Nueva Zelanda lucha por preservar el kiwi, su emblema nacional
Los neozelandeses mantienen una dura batalla contra armiños, hurones, gatos salvajes y perros para salvar a su emblema nacional: el kiwi, una curiosa ave nocturna que no sabe volar.
Christchurch (Nueva Zelanda).--- Los neozelandeses mantienen una dura batalla contra armiños, hurones, gatos salvajes y perros para salvar a su emblema nacional: el kiwi, una curiosa ave nocturna que no sabe volar.La lucha retomó fuerza esta semana después de que armiños y ratas entraran en el Santuario de Kiwis de Okarito y mataran a doce de las catorce crías nacidas este año allí entre la población de 250 ejemplares adultos.Los dos supervivientes fueron rescatados por el Departamento de Conservación y trasladados de urgencia al centro de protección de la isla de Marlotough Sound (oeste).Según el portavoz de este departamento, Mike Slater, la muerte de las crías ha obligado a buscar nuevas estrategias para proteger al símbolo nacional.A pesar de que los programas de protección de estas criaturas se iniciaron en 1896, un 90 por ciento de los recién nacidos muere antes de cumplir los 28 días y su población mengua a un ritmo del 5,8 por ciento anual.Quedan unos 70.000 ejemplares en el país y, a través de la Organización para la Recuperación de los Kiwis, se ha conseguido movilizar a miles de individuos y grupos para que aporten fondos, distribuyan información y celebren reuniones con comunidades situadas en lugares habitados por los simbólicos animales.Los voluntarios informan sobre cómo cooperar, especialmente a aquellas personas que tienen gatos o perros, organizan actividades para los niños y divulgan nuevos métodos de salvamento.Además de armiños, hurones, perros y gatos, el kiwi neozelandés sufre la presencia de 70 millones de zarigûeyas, un mamífero marsupial nocturno parecido a la ardilla e importado de Australia que, siendo originariamente vegetariano, se ha convertido en carnívoro.La nación se ha movilizado en una nueva estrategia, retirar los huevos antes de que nazcan las crías y asegurarse de que el período de incubación se realiza en lugares protegidos.El plan no podrá salvar a todos los ejemplares en libertad, sino que pretende, de manera más realista, situar el número de la población de kiwis en niveles normales.Las crías vivirán en las cinco reservas creadas en el año 2001 en el país: Whangarei, Moehau, Tongariro, Okarito y Haast.Cuando el ave haya cumplido un año y si es lo suficientemente adulto como para defenderse, será puesta en libertad.Además de ser el emblema neozelandés, el kiwi es la única ave en el mundo cuyas ventanas de la nariz se encuentran situadas al final del pico, lo que le permite poseer un desarrollado sentido del olfato.Llega a vivir hasta cuarenta años y, aunque tiene un tamaño similar al de la gallina, pone huevos tan grandes como los del avestruz.Como en otras especies, el macho es el que incuba los huevos durante ochenta días.Quedan seis variedades de kiwi en Nueva Zelanda: la más común es la de color marrón y vive en la región septentrional de la Isla Norte; el grisáceo "rowi" habita en Okarito, en la costa occidental de la Isla Sur; y, en la costa opuesta, el "great spoted", de plumaje con manchas oscuras."Little spoted" se caracteriza por tener manchas más pequeñas en el plumaje y ha logrado sobrevivir únicamente en la isla de Kapiti y, por último, los bajitos y regordetes hermanos "haast tokoeka" y "southern tokoeka", que habitan el suroeste del país.La tradición maorí -tribu de origen polinesio que pobló Nueva Zelanda- considera al kiwi como al hijo menor de Tane Mahuta -Dios de los Bosques- y cree que es el hermano mayor de los habitantes de Nueva Zelanda, que fue creado para protegerles.




