Un penalti que hará historia en el fútbol chileno
La confesión de un árbitro chileno, de que aconsejó a un portero improvisado cómo actuar en un penalti que el meta contuvo, aunque por primera vez se enfrentaba a tal circunstancia, contribuyó a alimentar la fábula sobre esa jugada, que ya pasó a la historia del fútbol chileno.
SANTIAGO CHILENO.--- La confesión de un árbitro chileno, de que aconsejó a un portero improvisado cómo actuar en un penalti que el meta contuvo, aunque por primera vez se enfrentaba a tal circunstancia, contribuyó a alimentar la fábula sobre esa jugada, que ya pasó a la historia del fútbol chileno."Le dije, tírate para la izquierda", reconoció el colegiado Carlos Chandía al recordar el incidente, que convirtió en héroe a Cristián Alvarez, lateral del Universidad Católica, y en villano a Pedro González, goleador del Universidad de Chile.Chandía, con su confesión, añadió un nuevo condimento al tema que ha monopolizado desde el pasado sábado el interés de la prensa deportiva, las discusiones de los bares y las tertulias y conversaciones de sobremesa.La historia comenzó a escribirse en el minuto 71 del clásico universitario, cuando la cuenta estaba 1-1 -Pedro González convirtió para la "U" en los 14 y para la "UC" Patricio Ormazábal en los 36-, cuando el juego era intenso y el resultado incierto.Mauricio Pinilla, un juvenil delantero pretendido por el Brescia italiano sustituto ese día en la "U" del argentino Luis Rueda, que se fracturó la clavícula izquierda mientras ensayaba una "chilena" la víspera del clásico, entró al área católica con claras posibilidades de gol y recibió una fuerte entrada de Cristián Alvarez: penalti.Tras recibir la "caricia" Pinilla salió volando y se estrelló de frente contra el portero de la UC, el estadounidense Johhny Walker, que cayó inconsciente."Desperté en la ambulancia. Ahí me decían que el penalti lo atajó Alvarez, pero no entendía nada", comentó posteriormente Walker, que aún tiene que guardar varios días de reposo absoluto.El momento era crítico para la UC: penalti y sin portero, pues el técnico Juvenal Olmos ya había hecho los cambios reglamentarios.Entonces el propio Alvarez se calzó los guantes, pese a que también los reclamaba Miguel Ramírez, el habitual portero de emergencia del equipo."Déjame a mí, me decía Miguel, pero no quise. Cuando me vestí de arquero los de la U se reían, el ´Flaco´ (Rafael) Olarra me decía que la iba a cagar, pero yo estaba muy tranquilo, hasta pensé en atajar sin guantes", aseguró posteriormente Alvarez."Los nervios me vinieron después del penal, rogaba que no me fueran rematar de distancia, sufría mucho en los tiros de esquina, fue el partido mas importante de mi vida", añadió el lateral, que pese a haber sido seleccionado desde que era juvenil, nunca antes había sido objeto de tanto interés periodístico.El penalti fue fallado por Pedro González, máximo goleador de la "U" desde 1997, y antes con las camisetas de Unión Española y Cobreloa.Un goleador que falló frente a un novato. Tal fue el peso del fracaso para González que prácticamente desapareció de la cancha y cuando el partido terminaba pifió un remate desde una posición inmejorable.González quiso rumiar solo su pena y por varios días evitó a los periodistas. Pidió tiempo para reflexionar y, el lunes por la noche, lo contó todo: "Mi error fue confiarme demasiado. Pasé un fin de semana muy difícil. Cuando un goleador como yo falla de esa manera, duele mucho", comentó."Le pegué muy mal a la pelota y asumo toda la responsabilidad. Con ese penal ganábamos. Se nos fueron dos puntos vitales", añadió, González, que al igual que Alvarez, no se cansa de evocar el disparo y el vuelo del portero hacia la izquierda para desviar el balón, escena repetida hasta la saciedad en la televisión.El fin de semana circularon rumores de que el árbitro había dado consejos a Alvarez en el penalti. Carlos Chandía lo admitió hoy, aunque matizó que no tuvo la intención de ayudar a un equipo."No hubo doble intención ni pensé que estaba haciendo algo malo. Sólo quise transmitirle el consejo que desde afuera del área le gritaban sus compañeros, porque con los nervios a lo mejor no escuchaba", dijo Chandía."Fue un error, una niñería, debí haberme limitado a decirle lo de siempre, que no se adelantara antes del disparo. En el fútbol nunca se deja de aprender y esto me servirá de lección", concluyó el colegiado.




