La comunidad médica analiza la salud del sexo masculino
Acercar a los hombres a los centros médicos para controlar su estado de salud al menos una vez al año es una de las pretensiones del II Congreso Mundial sobre la Salud del Hombre, que tendrá lugar del 25 al 27 de octubre en la Universidad de Viena.
VIENA.--- Acercar a los hombres a los centros médicos para controlar su estado de salud al menos una vez al año es una de las pretensiones del II Congreso Mundial sobre la Salud del Hombre, que tendrá lugar del 25 al 27 de octubre en la Universidad de Viena.Esta edición aborda muchas de las cuestiones que suscita esta problemática, como la necesidad de que haya médicos especialistas para la salud masculina, correspondientes a los ginecólogos en la mujer, y si el urólogo debe ser realmente su único interlocutor.Para el congreso se espera la participación de más de 400 facultativos y expertos de casi una veintena de países, y cooperan en él entidades como la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Asociación Europea de Urología, la Sociedad Internacional para la Salud del Hombre, fundada con ocasión del primer congreso sobre estos temas celebrado hace un año, y Médicos de Cabecera del Mundo.Según explicó el especialista austríaco Siegfried Meryn, uno de los iniciadores del foro mundial, éste pretende presentar todos los conocimientos nuevos y examinarlos en relación con la vida práctica.El certamen abordará una amplia gama de temas, desde las enfermedades cardiovasculares, el cáncer y el SIDA, pasando por medidas de prevención y reconocimiento previo, ejercicio físico y entrenamiento, política sanitaria y tópicos propagados por los medios.Al mismo tiempo, se discutirán problemas de comunicación con el paciente masculino y la información por Internet, problemas psíquicos, trastornos hormonales y depresiones, así como complejos y neurosis específicas, el suicidio, la obsesión del cuerpo masculino, el complejo de Adonis, trastornos como la anorexia y bulimia, el abuso de anabolizantes y otros.Según Meryn, hay que convencer a la gente de que la salud del hombre no comienza más allá de los 50 años de edad, sino desde el nacimiento, y que desde entonces hay diferencias entre ellos y ellas.El congreso de este año se centrará especialmente en la juventud, el "despertar" de la sexualidad, homosexualidad y bisexualidad, el comportamiento típico del hombre y su estilo de vida, la crisis de identidad que con creciente frecuencia se expresa en crímenes de violencia y los altos riesgos de los jóvenes, que representan el grupo social con mayor número de accidentes.También preocupa el hecho de que, en años recientes, el rendimiento escolar de los muchachos remite y suele ser más bajo que el de las niñas, y la respuesta al por qué, según los investigadores, se halla en los planteamientos específicos del sexo.Pero el congreso se dedica también a algunos aspectos del envejecimiento ante el trasfondo de unas expectativas de vida crecientes, aunque muy diferentes entre hombres y mujeres, por un lado, y entre la población de diversos países, por otro.Destaca, por ejemplo, la baja expectativa de vida de los hombres en los países de Europa Central y del Este, que por término medio llegan a los 68 años y tan sólo a los 62 en Rusia, mientras que en la Unión Europea alcanzan de media los 75 años, lo que representa una "pérdida" de siete e incluso trece años, respectivamente.Los rusos tan sólo pueden esperar vivir con buena salud unos 56 años, debido ante todo al gran número de enfermedades coronarias y cardíacas, apoplejías, cáncer pulmonar, muertes violentas y accidentes, así como por las enfermedades causadas por el consumo excesivo de alcohol.Según se supo por los datos facilitados por expertos nigerianos, para un africano la probabilidad de morir entre los 15 y 59 años asciende a un 48 por ciento, con unas expectativas de vida de 49 años.Muchos hombres africanos mueren en accidentes y guerras, y dos tercios fallecen a causa de enfermedades como tuberculosis, SIDA y malaria, cáncer y diabetes, aunque apenas hay estadísticas porque en muchos casos esos enfermos nunca reciben tratamiento médico.En Asia, donde en general hay buenas perspectivas de longevidad, se constatan grandes diferencias entre países como Camboya y Myanmar, por un lado, y Japón, Hong Kong y Singapur, por otro.Sin embargo, el mayor riesgo de morir pronto reside en el hecho de que el 60 por ciento de los hombres fuman, mientras que tan sólo el 8 por ciento de las mujeres son fumadoras.




