Las mujeres corren más riesgo de sufrir violencia en las familias
Las mujeres son las que corren más riesgos de sufrir violencia en entornos domésticos o familiares y, según las estimaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), una de cada cuatro mujeres será víctimas de los abusos sexuales de su pareja en el curso de su vida.
GINEBRA.--- Las mujeres son las que corren más riesgos de sufrir violencia en entornos domésticos o familiares y, según las estimaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), una de cada cuatro mujeres será víctimas de los abusos sexuales de su pareja en el curso de su vida.El "Informe Mundial sobre la violencia y salud", publicado hoy, jueves, por la OMS, señala que casi la mitad de las mujeres que mueren por homicidio son asesinadas por sus maridos o parejas actuales o anteriores, un porcentaje que se eleva hasta el 70 por ciento en algunos países.La violencia entre parejas incluye actos de agresión física, acoso psicológico, actos sexuales forzados y diversos tipos de comportamiento, como aislar a una persona de su familia y amigos o restringirle el acceso a la información o ayuda.En 48 investigaciones realizadas por todo el mundo, entre el 10 y el 69 por ciento de las mujeres han reconocido haber sufrido algún tipo de violencia física por parte de su pareja masculina en algún momento de su vida y además la mayoría de las víctimas sufren estos abusos durante un periodo largo de tiempo.Algunos de los estudios que incluye el informe, realizados entre 1991 y 1998, señalan que en Egipto un 34 por ciento de las mujeres entrevistadas había sufrido al menos una agresión física por parte de su marido.Este porcentaje era del 29 por ciento en Canadá; 28 por ciento en Nicaragua; 22 en Estados Unidos; 21 en Suiza; 13 en Sudáfrica y 10 por ciento en Paraguay y Filipinas.De los casos de agresiones físicas, al menos un tercio conlleva abusos sexuales, problemas que para muchas de estas mujeres comienza en la infancia o adolescencia.El estudio muestra datos del porcentaje de mujeres que han sufrido abusos sexuales o tentativas por parte de sus parejas en algunas ciudades.Por ejemplo, el 46,7 por ciento de las mujeres de Cuzco (Perú) dicen haber sufrido este problema; el 29,9 en Bangkok; el 23 por ciento en el norte de Londres o en Guadalajara (México); 21,7 en León (Nicaragua); 15,3 en Toronto (Canadá) y 10,1 en Sao Paulo (Brasil).La violencia entre los parejas tiene numerosas secuelas, entre ellas y además de los traumatismos, los problemas gastrointestinales, los dolores crónicos y las depresiones y comportamientos suicidas.Según los expertos de la OMS hay una serie de factores de riesgo entre los hombres que los hacen más propensos a abusar de sus mujeres como es la existencia de antecedentes de violencia familiar, en especial si ellos mismos fueron agredidos cuando eran niños.También la inseguridad personal, la baja autoestima, la depresión o los problemas de personalidad pueden incidir en las conductas violentas.Hay numerosos estudios que demuestran una evidente relación entre el consumo excesivo de alcohol y la violencia, aunque no está claro si la bebida es el desencadenante o sirve de justificación.Las mujeres no sufren sólo la violencia en su entorno, también padecen la del exterior, como lo demuestra que cada año cientos de miles de mujeres y de jóvenes sean vendidas a redes de prostitución bajo una falsa promesa de trabajo en el sector servicios.Después son llevadas a casas donde son golpeadas y encerradas, tras quitarles sus documentos de identidad y forzadas a prostituirse.También decenas de miles de mujeres sufren cada año violencia sexual en los servicios de salud, como acoso sexual, mutilaciones, exámenes ginecológicos forzados y control de su virginidad.Igualmente, las violaciones como arma de guerra se han utilizado en conflictos como los de Argelia, Bangladesh, Bosnia-Herzegovina, Indonesia, Liberia, Uganda y Ruanda.Sólo en Bosnia-Herzegovina se calcula que el número de mujeres violadas fue de entre 10.000 y 60.000, señala el informe.El informe de la OMS señala que aunque es importante reformar los sistemas jurídicos y policiales para tratar el problema de la violencia contra la mujer, estas medidas son ineficaces si no se acompañan de cambios culturales y en las prácticas institucionales.




