Aprueban en Nueva Zelanda alteración genética de la leche vacuna
El Gobierno de Nueva Zelanda autorizó una investigación por la cual se alterará la leche de vaca a través de la introducción de genes humanos en estos animales, con el fin de encontrar tratamientos médicos que curen enfermedades como la esclerosis múltiple.
CHRISTCHURCH.---El Gobierno de Nueva Zelanda autorizó una investigación por la cual se alterará la leche de vaca a través de la introducción de genes humanos en estos animales, con el fin de encontrar tratamientos médicos que curen enfermedades como la esclerosis múltiple.Tras más de un año y medio de debate, la gubernamental Oficina de Control de Riesgos de Medio Ambiente autorizó que la empresa AgResearch lleve a cabo el experimento.El polémico plan fue aprobado inicialmente en julio de 2000, pero fue cancelado por orden judicial en mayo del año pasado debido a las críticas que recibió por parte de los grupos ecologistas.El proyecto, según AgReserch, consiste en aplicar proteína sintética humana básica "mielina", también conocida como MBP, en las vacas con la intención de obtener una proteína en la leche del animal.Los experimentos se harán en una serie de vacas que permanecerán encerradas en una cerca metálica controlada electrónicamente, y la leche y crema que se obtenga de esos animales será destruida en su totalidad después de las pruebas.Para el doctor Jon Caraplet, de AgResearch, la luz verde del Gobierno al experimento supone "un paso decisivo para las experiencias científicas en Nueva Zelanda" y "es la mejor señal para que las empresas extranjeras se decidan a invertir en este país".Mientras que AgResearch y otros laboratorios interesados en la manipulación genética en plantas y animales resaltan la importancia del experimento, los defensores del medio ambiente han calificado el plan de "peligroso e irresponsable".Convencidos de que no existen pruebas suficientes para pensar que estos experimentos obtendrán resultados, los ecologistas creen además que implican demasiado riesgo y acusaron a los laboratorios de estar interesados sólo en las ganancias inmediatas y no en las consecuencias a largo plazo.Entre los contrarios se encuentran el Partido Verde y los maoríes, especialmente los miembros de la tribu Ngati Wairere, que habitan en Ruakura, a 530 kilómetros al norte de Wellington y el lugar donde está previsto se llevará a cabo el experimento.Por su parte, el portavoz de Greenpeace en Nueva Zelanda, Steve Abel, consideró que la decisión gubernamental "quiebra la confianza en las instituciones al no atender a la opinión pública, que en su mayoría es contraria a las alteraciones genéticas".Poco después de hacerse público el anuncio, distintas organizaciones ecologistas anunciaron hoy que apelarán en los tribunales la decisión del Gobierno.




