Astrónomos a la carrera tras un eclipse de Plutón
Astrónomos de todo el mundo persiguen a la carrera desde hace días el punto exacto de la Tierra desde donde el viernes, 19 de julio, podrán observar un raro eclipse de Plutón, nuestro más lejano y desconocido vecino.
SANTIAGO DE CHILE.--- Astrónomos de todo el mundo persiguen a la carrera desde hace días el punto exacto de la Tierra desde donde el viernes, 19 de julio, podrán observar un raro eclipse de Plutón, nuestro más lejano y desconocido vecino.Ese día Plutón se interpondrá entre la Tierra y la pequeña estrella P126A, en la constelación de Serpentario, también llamada Ofiuco, u Ophiacus, en el hemisferio sur.La minúscula silueta del más lejano planeta del sistema solar se podrá observar al trasluz de la estrella desde algún punto cuyas coordenadas aún se desconocen y varían continuamente, según se ajustan las observaciones.Cuando eso suceda, se podrá analizar "espectográficamente" la tenue y casi desconocida atmósfera de Plutón.Según Astronomía 2000.cl, un medio electrónico con información especializada, esta semana los astrónomos del observatorio Lowell de Estados Unidos, que esperaban el suceso en el desierto de Atacama, en el norte de Chile, tuvieron que recoger sus trastos de forma apresurada: el eclipse trazará su senda más al norte de lo previsto, entre Ecuador y el sur de Perú.El lugar exacto de la observación no se conocerá hasta pocas horas antes del eclipse, el viernes en Suramérica, ya sábado en el tiempo universal unificado de Greenwich, entre las 01.43 y las 01.49 GMT.Esa noche no pasará nada especial en el cielo a los ojos de los ciudadanos comunes, pero para los científicos será todo un acontecimiento que les permitirá saber algo más sobre el tamaño exacto de Plutón, sus asimetrías y la composición de los gases cerca de su superficie.Plutón es el último de los planetas solares, aunque su órbita exageradamente elíptica hizo que el 21 de Enero de 1979 atravesara la órbita de Neptuno y siguiera siendo el penúltimo de nuestros vecinos hasta el 14 de marzo de 1999, lo que no volverá a ocurrir hasta septiembre de 2226.Está tan lejano de la Tierra, a casi 30 Unidades Atronómicas (una UA es la distancia que nos separa del Sol, más de 150 millones de kilómetros) y es tan pequeño -su masa es el 0,2 por ciento de la terrestre, cabría sobre Estados Unidos- que su descubrimiento se produjo gracias a un cálculo matemático.A finales del siglo XIX el "astrónomo marciano", Percival Lowell, patrocinó la búsqueda del "Planeta X", invisible, que alteraba la órbita de Urano.Clyde Tombaugh, en febrero de 1930, localizó por fin el pequeño planeta que, además, resultó tener una luna gigante de la mitad de su tamaño, Caronte.El año de Plutón tiene 248 años terrestres, lo que tarda en girar alrededor del Sol, se mueve a solo 4,74 kilómetros por segundo y su albedo, el coeficiente de reflejo de la luz solar, es tan bajo (0,3) que solo el telescopio orbital Hubble ha conseguido algunas imágenes de cierta nitidez.Actualmente se encuentra en la constelación del Serpentario, en la misma área celeste desde donde aún emite señales el Voyager 1, lanzado en 1977 y que ya escapó del sistema solar, ahora a 85 Unidades Astronómicas y a 17.200 kilómetros por segundo.La inclinación de la órbita de Plutón, muy diferente del resto de los planetas, y su densidad, calculada por sus efectos gravitacionales, que hace pensar que su composición es de hielo y pequeñas masas de rocas, lo asemeja a un cometa gigante capturado por el Sol.Su temperatura superficial se calcula en -230 grados centígrados y su atmósfera, a la espera de los datos que facilite el eclipse, se cree que es una fina y tenue capa de nitrógeno, metano y monóxido de carbono sublimados de su superficie helada.Hasta que Plutón, el nombre romano del dios griego de los infiernos, Hades, no se coloque en el punto exacto entre nosotros y la estrella P126A, los astrónomos siguen con las maletas hechas y no saben en qué país suramericano celebrarán el eclipse.




