Violencia doméstica perjudica salud física de mujeres por años
Las mujeres que han sufrido violencia doméstica y abuso sexual padecen más enfermedades físicas que otras, aún después que el abuso ha concluido, según un estudio divulgado por la Escuela de Enfermería de la Universidad John Hopkins.
WASHINGTON.---- Las mujeres que han sufrido violencia doméstica y abuso sexual padecen más enfermedades físicas que otras, aún después que el abuso ha concluido, según un estudio divulgado por la Escuela de Enfermería de la Universidad John Hopkins.Aunque durante la última década las estadísticas del Departamento de Justicia han registrado disminuciones en casi todas las categorías de crímenes violentos, los asaltos sexuales y físicos contra las mujeres han aumentado.El estudio de Hopkins tomó los casos de 2.005 mujeres blancas y negras, de clase media.Entre ellas, una de cada 10 tenía antecedentes de violencia doméstica y padecía, a la fecha del estudio, de problemas neurológicos, ginecológicos o relacionados con el estrés en un promedio del 50 al 70 por ciento más alto que las mujeres que nunca habían sufrido abusos.Los síntomas que presentaban estas mujeres que habían sufrido abusos incluían dolores de cabeza y de espalda, enfermedades venéreas, infecciones de las vías urinarias, pérdida del apetito y dolor abdominal.También dieron cuenta de niveles significativamente más altos de problemas ginecológicos, de estrés crónico y trastornos del sistema nervioso central."Las heridas en el rostro, el cuello y la parte superior del cuerpo son indicios obvios de abuso, pero la violencia doméstica también tiene consecuencias emocionales y de salud física de largo plazo", según Jacquelyn Campbell, autora principal del estudio, y profesora de la Escuela de Enfermería."Tales síntomas en general no se vinculan con la violencia doméstica, y por ello habría que incluir las preguntas sobre posible violencia en el examen rutinario de todas las mujeres", añadió.Según Campbell "el personal médico, de enfermería y asistencia social es ahora más consciente de los problemas inmediatos relacionados con el abuso"."El paso siguiente es que esa conciencia se extienda a los problemas que persisten, que se desarrollan con el tiempo, o que continúan después que terminó el abuso", dijo Campbell.Los médicos y el personal de enfermería debe observar la presencia de "detalles sutiles, señales"."La ignorancia de la posibilidad del abuso quizá lleve a la prescripción de tratamientos inútiles", añadió.Campbell indicó también que el hecho de que "se le aconseje a una mujer que emplee prácticas sexuales seguras para protegerse de enfermedades venéreas no le ayuda mucho a una mujer que sufre abusos sexuales".Los resultados también señalan la necesidad de que se extienda este tipo de observación por posible abuso a todas las mujeres, sea cual sea su situación social y económica."Nuestro grupo de estudio representó un contingente equilibrado desde el punto de vista étnico y económico de las mujeres, que fueron primordialmente de clase media, trabajadoras y de buena educación", explicó."En ese contingente, una de cada 10 mujeres dio cuenta de la violencia impuesta por su pareja íntima", agregó Campbell.




