El Mundial se queda sin la fantasía de Baggio y Romario
Millones de japoneses esperaban su llegada para disfrutar con la fantasía de su juego, pero Roberto Baggio, el futbolista más amado de Italia, se ha quedado fuera del Mundial.
MADRID.--- Millones de japoneses esperaban su llegada para disfrutar con la fantasía de su juego, pero Roberto Baggio, el futbolista más amado de Italia, se ha quedado fuera del Mundial.La suerte también está echada para otro carismático futbolista, el brasileño Romario da Souza, al que el seleccionador Luis Felipe Scolari considera demasiado indisciplinado como para contar con él.El Mundial de Corea del Sur y Japón se ha quedado sin los dos "Ro-Ro" geniales que deslumbraron en Estados Unidos 1994.Romario, "el señor que hace llover goles", y Baggio, "Il codino" (El coleta), habían puesto todas sus ilusiones en participar en el mundial asiático, conscientes de que, con 36 y 35 años, respectivamente, era su última oportunidad de estar en el grupo de los mejores.Pero no sólo ellos y sus hinchadas aguardaban con impaciencia su participación en el Mundial asiático.Según "La Gazzetta dello Sport", nada menos que mensajes de 10 millones de familias japonesas habían inundado el sitio de Baggio en Internet reclamando su presencia, como si fuera el "samurai" que espera una aldea para liberarse del saqueo de los bandidos.El diario no deja de preguntarse si detrás de este "desesperado llamamiento" no estarán las poderosas multinacionales niponas que desde hace tiempo quieren la imagen de "Robi" para promocionar sus productos.Si así fuera un "tifoso" (hincha) italiano les dio la mejor idea para un eslogan posible: "Baggio Mundial no matéis un sueño".Finalmente el seleccionador Giovanni Trapattoni mató el sueño tanto de la fiel hinchada de Baggio como del propio jugador, que tenía un doble motivo para ir a Japón: disputar el último Mundial de su carrera y estar con su maestro budista, Daisaku Ikeda.Baggio ha encajado el disgusto con la humildad que le enseña Ikeda. "Mantuve la esperanza hasta el último momento, como todos los demás, desde luego. Pero paciencia, ha ido de esa manera, al menos sé que lo que podía hacer, lo he hecho, lo que podía demostrar, lo he demostrado".Su dolor es grande. Había anticipado que iría más allá de sus posibilidades para ganar la convocatoria. "Sé que es un sueño difícil de realizar, pero ¿no son éstos precisamente los más hermosos?".Todo parecía marchar bien hasta que en febrero la rodilla izquierda, la "maldita", se le volvió a romper. No tiró la toalla y logró recuperarse en un tiempo récord.Trappatoni no está para sueños, ambiciona dar a Italia el que sería el cuarto Mundial de la historia futbolística de los "azzurri" y en el difícil camino hacia esa meta no se fía de la frágil rodilla izquierda de Roberto Baggio. En pos de la misma meta del título el seleccionador Luis Felipe Scolari excluyó a Romario de la lista. Ni siquiera le conmovieron las lágrimas que el goleador derramó en público para "ablandar" a "Felipao"."Felipao" quería un grupo casi "de familia" y la independencia de Romario chocaba frontalmente con sus intenciones.Sin Romario y Baggio, es posible que Brasil e Italia ganen en disciplina y en fuerza física, pero no cabe ninguna duda de que pierden en fantasía, en ese movimiento genial que hace que algunos jugadores logren que la dureza de la bota se confunda con la ligereza de la zapatilla de danza.A golpe de fantasía y goles, Baggio y Romario llevaron a sus países a la final del Mundial de 1994. La suerte en la tanda de los penaltis marcó también su destino. Baggio falló el suyo, Romario no perdonó y Brasil se proclamó campeón mundial por cuarta vez en la historia.Como era de esperar, Romario reaccionó a la exclusión de una forma bien distinta a Baggio. El delantero de Vasco da Gama, que en las dos últimas temporadas tiene una media superior a un gol por partido, advirtió que "un día les va a doler la conciencia" a quienes decidieron marginarle.Romario remató su enfado lanzando un dardo envenenado al seleccionador: "Espero que él (Scolari) haga su trabajo allí", es decir, que gane el Mundial.Baggio y Romario, "Felipao" y "Trap" unen sus destinos. Si Italia y Brasil marchan bien en el Mundial, los seleccionadores demostrarán que su decisión de excluir a las dos estrellas estaba justificada. En caso contrario, la polémica no les dejará en paz




