Sobrevivientes de matanza esperan seguridad y reconstrucción
Los sobrevivientes de la matanza en el poblado selvático de Bojayá, que en su mayoría están desplazados, esperan ahora que el Gobierno les ofrezca condiciones de seguridad para su retorno y les reconstruya la localidad.
BOGOTA.---- Los sobrevivientes de la matanza en el poblado selvático de Bojayá, que en su mayoría están desplazados, esperan ahora que el Gobierno les ofrezca condiciones de seguridad para su retorno y les reconstruya la localidad.La recuperación del centro de salud y de la escuela aparecen como las necesidades más apremiantes de los lugareños, después de la protección contra los grupos armados ilegales que desencadenaron la tragedia del 2 de mayo.La seguridad de los pocos vecinos que permanecen en Bojayá, a unos 600 kilómetros de Bogotá, continuará en manos de los cerca de 400 efectivos del Ejército y la Armada (marina) Nacional, que desembarcaron en la localidad hace tres días.Pero la Policía Nacional será la que se encargue de la seguridad de la población cuando el Estado construya el "moderno puesto" para esta institución que el presidente colombiano, Andrés Pastrana, anunció el jueves durante una visita al área de la matanza."La situación está un poco calmada, pero la gente sigue con la misma tensión", dijo hoy el sacerdote Antún Ramos, párroco del poblado, en declaraciones a la radio bogotana "RCN".Ramos subrayó que los pocos lugareños que le acompañan en Bojayá "siguen ahí en la población, con esas ganas de vivir que nos aferra a nuestro territorio y a la vida".El sacerdote fue uno de los más de cien heridos que dejó el ataque rebelde que se cobró la vida de 119 civiles.Las víctimas formaban parte de unos tres centenares de vecinos que se habían refugiado en el templo católico, para escapar de los combates que libraban en las calles guerrilleros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y ultraderechistas de las Autodefensas Campesinas de Córdoba y Urabá (ACCU).El recinto fue alcanzado por un cilindro de gas doméstico lleno de explosivos y metralla, lanzado por los rebeldes de la primera guerrilla del país contra el principal grupo ultraderechista de la asociación Autodefensas Unidas de Colombia (AUC).El sacerdote Ramos rechazó que el jefe militar que lideró la recuperación de la localidad, el general del Ejército Mario Montoya, le haya atribuido a él los rumores de que en Bojayá no hubo ningún enfrentamiento."Quiero dejar constancia pública de que sí hubo combates", puntualizó el cura, y señaló que los vecinos se refugiaron en el templo para buscar la "protección material, porque era una construcción en concreto, y la protección espiritual divina".La reconstrucción del recinto católico, casi destruido por la bomba, la ha dejado Ramos en manos de la comunidad.Los sobrevivientes quieren mantener el templo en ruinas, como una "constancia de esta realidad", dijo el sacerdote, que proviene de las comunidades negras de la región, la minoría predominante, junto a la indígena, en la zona de la confrontación.La zona urbana de la localidad tenía, antes de la matanza, unos 800 habitantes, pero la mayoría de ellos, junto a más de 4.000 de las zonas rurales selváticas, se desplazaron hacia el municipio vecino de Vigía del Fuerte y la ciudad de Quibdó, capital del departamento del Chocó, al que pertenece Bojayá.Otros 107 desplazados llegaron el jueves por la noche a Quibdó, informó hoy la Red de Solidaridad Social (RSS, estatal), oficina gubernamental responsable de este tipo de víctimas del conflicto.Muchos de los desplazados son niños y niñas, población mayoritaria del total de afectados por la matanza, de los que 49 eran menores de edad.La RSS dijo que ofrece a los desplazados alimentación, medicinas y albergue, mientras que la fuerza pública puede garantizarles el regreso en condiciones de seguridad.




