Científicos reclaman alimentos para todos como derecho esencial
Los científicos participantes en el II Congreso Mundial de Bioética terminaron su cita en la ciudad española de Gijón reclamando a los gobiernos y a los organismos internacionales que garanticen una alimentación segura y nutritiva para todos como un derecho esencial de la dignidad humana.
GIJON.--- Los científicos participantes en el II Congreso Mundial de Bioética terminaron su cita en la ciudad española de Gijón reclamando a los gobiernos y a los organismos internacionales que garanticen una alimentación segura y nutritiva para todos como un derecho esencial de la dignidad humana.Los congresistas aprobaron un manifiesto en el que se declaran "conmocionados" por el "inmenso número de personas que mueren de hambre y malnutrición cada año" y "alarmados" por la "gran barrera entre pobres y ricos".El documento sobre la alimentación en el mundo expresa los deseos de la comunidad científica por alcanzar "una sociedad humanitaria global, democrática y equitativa, que respete la dignidad humana de cada persona".Para alcanzar ese propósito, consideran fundamental "hacer efectivo el derecho humano a una alimentación segura y nutritiva para todos", con medidas de apoyo auspiciadas por la Organización de la ONU para la Agricultura y la Alimentación (FAO), y "asegurar al máximo el acceso al agua limpia y las condiciones de salubridad eficaces".El texto reconoce "los graves efectos adversos del actual sistema de comercio mundial" que "han limitado el acceso al mercado" de los productos agrícolas de países subdesarrollados, a la vez que "han sido inundados" con alimentos subvencionados de las naciones ricas.El Congreso de Bioética considera que las nuevas tecnologías de manipulación genética aplicada a la producción agraria "son instrumentos poderosos con gran potencial", pero advierte sobre los "riesgos que plantean" y reclama "mecanismos reglamentarios aceptados internacionalmente".Los riesgos de reducción de la biodiversidad agrícola por un uso cada vez más extensivo de cultivos transgénicos y el monopolio de las multinacionales sobre estas técnicas centraron la última jornada de debates del Congreso, que estuvo destinada a la alimentación.El secretario de la Comisión de Recursos Genéticos para la Alimentación de la FAO, José Esquinas Alcazar, advirtió que "la biodiversidad agrícola desaparece a un ritmo cada vez mayor"."Cientos de miles de plantas cultivadas a lo largo de generaciones han sido sustituidas por un reducido número de variedades comerciales modernas y enormemente uniformes", aseguró Esquinas.El científico recordó que "ningún país es autosuficiente" en biodiversidad agrícola, "especialmente para los 35 cultivos que garantizarían el abastecimiento energético de la humanidad".La excesiva concentración de las técnicas de manipulación genética de semillas en unas pocas compañías que también producen pesticidas fue denunciada por la especialista argentina Stella Maris Martínez."Existe el riesgo grave" -dijo Martínez- de que se aplique la genética con una "única finalidad economicista", y citó el ejemplo de cultivos que son manipulados para volverlos fosforescentes.De esta forma, "las compañías pueden controlar con vuelos nocturnos a los agricultores que utilizan sus semillas y determinar cuáles no", afirmó.Otro argentino, el profesor Salvador Darío Bergel, consideró la manipulación transgénica como "una de las grandes revoluciones" pero reclamó un mayor control social sobre sus riesgos.




