Tecnologías biométricas ganan terreno en sistemas de seguridad
Tras el impulso inicial que recibieron los productos biométricos después de los atentados del pasado 11 de septiembre, tecnologías como el reconocimiento facial se han infiltrado de forma continua en todos los sistemas de seguridad en EEUU.
WASHINGTON.---- Tras el impulso inicial que recibieron los productos biométricos después de los atentados del pasado 11 de septiembre, tecnologías como el reconocimiento facial se han infiltrado de forma continua en todos los sistemas de seguridad en EEUU.Recientemente Visionics, una de las principales firmas mundiales del sector biométrico -que estudia las características del cuerpo humano para identificar individuos- anunció su participación en el programa de "Policía Militar Digital" del Ejército de Estados Unidos.El programa supone el uso de una tecnología de reconocimiento facial incorporada en un sistema de seguridad móvil. La tecnología traduce las características del rostro de un modelo numérico y lo compara en tiempo real con bases de datos que contienen millones de imágenes y ofrece resultados en pocos segundos.El aspecto más destacado del sistema son unas gafas dotadas con una cámara y un aparato de proyección que permite a los agentes de la policía militar llevar a cabo las operaciones de reconocimiento facial sin utilizar las manos.El sistema capta una imagen de la cara de cualquier individuo dentro del campo de visión de la cámara y la compara con una base de datos de "amigos" y "enemigos" a una velocidad de un millón de caras por segundo.Cuando el sistema cree haber identificado correctamente al individuo, la información es proyectada en las gafas y sólo es vista por el agente.El conjunto puede parecer fruto de la ciencia ficción y lejos de ser una realidad cotidiana, pero lo cierto es que cada día más las técnicas biométricas son utilizadas por organizaciones de seguridad, civiles y militares, gubernamentales o privadas en este país.Tras los atentados terroristas del 11 de septiembre, la biometría se convirtió en el concepto de moda para recuperar el sentido de seguridad perdido cuando tres aviones comerciales fueron secuestrados y estrellados contra las Torres Gemelas de Nueva York y el Pentágono, en las cercanías de Washington.Con el desarrollo de la campaña militar en Afganistán y otras zonas del mundo contra la organización Al Qaida -responsabilizada por los atentados de septiembre- podría parecer que la necesidad y la implantación de sistemas biométricos ha disminuido.Pero lo cierto es que cada vez más equipos basados en el reconocimiento de individuos a través de sus características físicas, como el rostro, las huellas digitales o el iris, son instalados diariamente en diversos puntos del país, aunque sin la publicidad de los primeros momentos.El problema para los defensores de las libertades civiles en Norteamérica es que estos sistemas constituyen una intromisión en la vida privada de los individuos, con la captación y almacenamiento de imágenes sin control de información personal.En Hong Kong, la antigua colonia británica, está a punto de implantarse una nueva tarjeta de identidad que contendrá un "chip" con información, como el nombre, la fecha de cumpleaños, una fotografía del individuo y las huellas digitales de sus residentes, para controlar la inmigración procedente de China continental.El plan es que en siete años, y tras una inversión de 400 millones de dólares, los residentes de Hong Kong mayores de 11 años cuenten con la nueva tarjeta de identidad.Hong Kong no es el único lugar donde esta tecnología está en marcha o lo estará próximamente.Finlandia, Malasia, Japón y Estados Unidos están volviendo sus ojos a tarjetas "inteligentes" con información biométrica para controlar a sus ciudadanos y emigrantes.En febrero, el departamento de policía de la ciudad de West Valley -en los alrededores de Salt Lake City (Utah)- adquirió un sistema de identificación móvil conectado a bases de datos de huellas dactilares y retratos robot.El aparato permite a los agentes recoger huellas digitales e imágenes faciales en un aparato de mano y enviar de forma inmediata la información.




