"Cacerolazo" argentino se extiende a todo el país
El "cacerolazo", una ruidosa protesta que nació en Buenos Aires en diciembre pasado, se extendió a las principales ciudades argentinas, donde miles de personas salieron a las calles en repudio a la clase política, los bancos y las autoridades de la justicia.
Buenos Aires.--- El "cacerolazo", una ruidosa protesta que nació en Buenos Aires en diciembre pasado, se extendió a las principales ciudades argentinas, donde miles de personas salieron a las calles en repudio a la clase política, los bancos y las autoridades de la justicia.Gruesas columnas de manifestantes, en medio de una ligera lluvia, caminaban esta noche por calles de distintos barrios de Buenos Aires hacia la Plaza de Mayo, frente a la Casa de Gobierno, donde decenas de policías colocados tras múltiples vallas de acero estaban encargados de prevenir eventuales rebrotes de violencia.Los "golpes de cacerola" se escucharon con fuerza también en las ciudades de Mar del Plata, Rosario, Salta, San Luis, Córdoba, Mendoza y Tucumán, entre otras.La mayoría de las quejas iban dirigidas contra el presidente Eduardo Duhalde, elegido el 1 de enero pasado por el Congreso, uno de los que tienen peor imagen en las encuestas, así como contra la Corte Suprema de Justicia y a los bancos que desde hace más de un mes tienen retenidos los ahorros de millones de argentinos."Que se vayan todos, que no quede uno sólo", "Yo no lo voté, yo no lo voté", fueron las consignas más cantadas por la multitud en todos los puntos del país.El "cacerolazo" comenzó tímidamente debido probablemente a las advertencias repetidas por el Gobierno sobre la preparación de actos vandálicos, pero poco a poco fue tomando fuerza y la gente se echó a las calles con sus gritos y carteles contra todo tipo de autoridad.Los golpes de cacerola en Buenos Aires contribuyeron en diciembre pasado a la caída de los gobiernos de Fernando de la Rúa y Adolfo Rodríguez Saá. En esas ocasiones, las manifestaciones fueron espontáneas y el contagio se produjo de vecino a vecino.Hoy, en cambio, la demostración fue por primera vez organizada por asambleas populares en los barrios pero sin representación de los partidos políticos o los sindicatos.Los líderes de esas asambleas se preocuparon en aislar a todo desconocido que pudiera generar violencia, con la intención de evitar que se repitiesen los sucesos de diciembre, cuando fueron destrozados varios bancos y locales comerciales, e incluso un grupo de vándalos encapuchados llegó a asaltar el Parlamento y quemó parte de su mobiliario.Dos horas después de iniciadas las caminatas, miles de personas esperaban a sus vecinos bajo una llovizna en la Plaza de Mayo, donde la policía colocó vallas a unos 40 metros de la Casa de Gobierno.Al no existir líderes que hayan surgido de estas protestas, no están previstos discursos, y sólo hablarán los golpes de cacerola y otros objetos culinarios y los lemas que espontáneamente sean coreados.Mientras, en la sede del Poder Ejecutivo quedaban unos pocos funcionarios, entre ellos dos ministros, debido a que las autoridades permitieron la salida anticipada del personal administrativo.Los canales de televisión dieron amplia cobertura a la manifestación, lo que permitió a los vecinos amplificar sus voces de protesta."Acá no cambió nada. Duhalde hace lo mismo que hizo De la Rúa, quien también fue un imitador de Carlos Menem", dijo un manifestante que repudió al neoliberalismo que rigió en Argentina durante los últimos doce años.Otros pedían elecciones inmediatas para corregir la decisión de la Asamblea Legislativa, muchos exigieron a los bancos la devolución del dinero encerrado en el llamado "corralito financiero" creado en diciembre, y todos exigieron las renuncias de los magistrados de la Corte.Otras demandas se referían a la necesidad de que crear fuentes de empleo, reactivar una economía paralizada por la ruptura de la cadena de pagos, mejorar el sistema de salud pública y poner en marcha planes de asistencia social para el 40 por ciento de la población que vive bajo la línea de pobreza.




