Coche bomba mata a líder cristiano, "Señor de la Guerra" libanesa
Uno de los destacados "Señores de la guerra" civil libanesa (1975-1990) y líder de las "Milicias Cristianas", Elei Hobeika, señalado como responsable de las matanzas de palestinos en Sabra y Chatila, en 1982, murió al explotar su automóvil cuando abandonaba su domicilio en el este de Beirut.
BEIRUT.--- Uno de los destacados "Señores de la guerra" civil libanesa (1975-1990) y líder de las "Milicias Cristianas", Elei Hobeika, señalado como responsable de las matanzas de palestinos en Sabra y Chatila, en 1982, murió al explotar su automóvil cuando abandonaba su domicilio en el este de Beirut.La muerte de Hobeika, de 45 años de edad, representa la perdida de uno de los más importantes testigos en la investigación que la justicia belga lleva a cabo para decidir si es competente para procesar al primer ministro israelí, Ariel Sharon, como implicado en las masacres de los campamentos palestinos de Sabra y Chatila.En la explosión, ocurrida a las 07:30 GMT, también fallecieron un hijo de Hobeika y al menos tres de sus guardaespaldas que viajaban en el mismo vehículo, según fuentes policiales.Investigaciones preliminares, sin confirmación oficial, apuntan a que se trata de un atentado con coche bomba, cargado con unos 50 kilogramos de TNT, que fue explosionado junto al de la víctima.Otras informaciones indican que la carga estaba colocada junto a una bombona de aire comprimido de submarinismo en el propio automóvil de Hobeika, un "Jaguar", que explotó al ser puesto en marcha.Testigos presenciales indicaron que el cuerpo del líder cristiano apareció a 20 metros del lugar de la explosión, y en las imágenes mostradas por televisión aparecían varios cuerpos cubiertos de sangre, esparcidos por la calle donde se produjeron los hechos, en el distrito beirutí de Hazmyeh.Hobeika comandaba a los milicianos cristianos que masacraron a cerca de un millar de palestinos en los campamentos beirutíes de refugiados de Sabra y Chatila, tres meses después de la invasión israelí de Líbano de 1982.Los trágicos sucesos en los campamentos estuvieron precedidos por el asesinato del electo presidente cristiano, Bashir Gemayel, en un atentado con bomba, del que inicialmente se culpó a los palestinos, pero que se demostró fue realizado por las fuerzas sirias.Grupos palestinos siempre han reiterado que el asesinato de sus civiles en Sabra y Chatila no quedaría sin venganza.El dirigente cristiano, ex ministro de Electricidad en el Gabinete del anterior primer ministro libanés, Salim Hoss, siempre negó su responsabilidad en aquella matanza, que se supone fue llevada a cabo con el consentimiento del Ejército israelí, cuando Ariel Sharon ocupaba el cargo de ministro de Defensa.Un año después, una comisión israelí encontró "culpable indirecto" de aquellas masacres a Sharon, que fue obligado a presentar la dimisión como resultado de la investigación.Supervivientes de Sabra y Chatila presentaron en junio del año pasado una denuncia ante un tribunal belga acusando al actual primer ministro israelí de crímenes contra la humanidad.La Justicia belga contempla la posibilidad de que sus tribunales puedan procesar a ciudadanos extranjeros que no vivan en Bélgica.Una comisión de Justicia de dicho país deberá decidir el próximo seis de marzo si el primer ministro israelí puede ser juzgado por los tribunales belgas.Los abogados de Sharon aducen que el caso será desestimado porque su defendido goza de inmunidad como primer ministro y porque no existe ninguna relación entre Bélgica o ciudadanos de este país con las matanzas de Sabra y Chatila.Según los letrados de la acusación, el Fiscal General belga es favorable a que la justicia de su país acepte el caso y ha desestimado que sean los tribunales de Líbano los que se hagan cargo del mismo, aunque la denuncia parta de residentes libaneses.Fuentes periodísticas en Beirut informaron que el martes pasado Hobeika se reunió en secreto con un miembro del grupo de senadores belgas que investigan las responsabilidades en las matanzas de Sabra y Chatila.El líder cristiano amenazó el año pasado con hacer público un informe, "con horribles secretos", según sus propias palabras, sobre los partidos involucrados en las matanzas de los campamentos de refugiados palestinos.




