Crece temor a escalada bélica entre India y Pakistán
India y Pakistán mantuvieron hoy la tensión armada con un continuo intercambio de disparos de mortero en la frontera, lo que incrementó el temor a una escalada bélica que desemboque en la cuarta guerra entre ambos países desde su independencia de Gran Bretaña en 1947.
NUEVA DELHI.---- India y Pakistán mantuvieron hoy la tensión armada con un continuo intercambio de disparos de mortero en la frontera, lo que incrementó el temor a una escalada bélica que desemboque en la cuarta guerra entre ambos países desde su independencia de Gran Bretaña en 1947.Después de dos días de relativa calma, el fuego se desató en la pasada noche durante cinco horas en el sector Poonch, en torno a la línea de alto el fuego establecida tras la guerra de 1971, que separa la conflictiva región de Cachemira entre ambos Estados.Fuentes militares indias aseguraron que también se produjeron algunos disparos directos con armas de menor calibre, mientras que por el lado pakistaní no hubo comentarios al respecto.Las poblaciones que viven cerca de los 1.800 kilómetros de frontera que separan a estos "eternos enemigos" se preparan para el conflicto tras las sanciones económicas y diplomáticas adoptadas ayer por ambos Gobiernos.A las restricciones diplomáticas y del espacio aéreo, decididas primero por India y respondidas de inmediato por Pakistán, se sumó un importante despliegue de fuerzas militares desde las alturas del Himalaya, en el norte, hasta el mar de Arabia, en el sur.La presencia de miles de soldados, escuadrones de aviones de combate y de proyectiles balísticos y de artillería en la zona acrecentó la preocupación internacional por un enfrentamiento entre las dos potencias nucleares del subcontinente asiático.De poca ayuda fueron las declaraciones del ministro indio de Asuntos Exteriores, Jaswant Singh, quien dijo que "no hay una escala para medir si estamos cerca o lejos de una guerra" y añadió: "sólo les diré una cosa. No se preocupen. Estamos preparados".En la misma línea poco tranquilizadora se manifestó el general pakistaní Rashid Quereshi, portavoz del presidente Pervez Musharraf, al manifestar que "tenemos la capacidad de reaccionar y tomar represalias de cualquier manera que se pueda imaginar".Sólo el portavoz del ministerio pakistaní de Asuntos Exteriores, Aziz Ahmed Khan, relajó algo la tensión al afirmar que "nuestro deseo es que el asunto se resuelva a través del diálogo", aunque dijo que los pasos dados por Nueva Delhi van en otra dirección.Tras el atentado suicida contra el Parlamento indio el pasado día 13, que el Gobierno indio atribuyó a elementos próximos a Pakistán, Nueva Delhi ha restringido los intercambios con el país vecino hasta el punto de suspender el tráfico ferroviario y de autobuses.El último autobús de la línea "Sada-e-Sarhad", que une las ciudades de Nueva Delhi y Lahore (Pakistán) salió hoy de la capital india con destino al país vecino, en medio de fuertes medidas de seguridad y de llanto de familiares que temen no volver a verse.Esta "histórica" línea, la primera que unió por carretera ambos países desde la independencia, empezó a funcionar en marzo de 1999 tras la firma de la Declaración de Lahore entre el líder indio Atal Bihari Vajpayee y el entonces líder pakistaní Nawaz Sharif.Al tiempo que creció la tensión bélica en la frontera, se multiplicaron los esfuerzos internacionales por acercar a ambas partes a encontrar una salida rápida y pacífica a esta crisis.Desde Washington, la administración del presidente George W. Bush urgió a Nueva Delhi e Islamabad a que se comprometan a sentarse a dialogar la semana próxima en Nepal con motivo de la cumbre del sudeste asiático que se celebrará en ese país."Tienen que resolver sus diferencias mediante el diálogo", dijo Philip Reeker, portavoz del Departamento de Estado de EEUU.Desde Pakistán, se informó de inmediato de que el general Pervez Musharraf no tendrá ningún inconveniente en sentarse a hablar con Vajpayee, pero desde la India se rechazó una "cumbre" bilateral.Nueva Delhi quiere que Pakistán dé antes pasos concretos y claros, y "no meramente cosméticos", para retirar su apoyo a los grupos terroristas cachemiríes que, en opinión del Ejecutivo indio, están detrás del atentado contra el Parlamento y otros actos terroristas.Islamabad siempre ha negado prestar apoyo a estos grupos, que desde hace 12 años participan en la revuelta armada para reivindicar la independencia del estado indio de Jammu y Cachemira -cuya población es mayoritariamente musulmana- o su anexión a Pakistán.




