Camacho invita a tomar en serio a los rivales de España
El seleccionador español José Antonio Camacho es un técnico poco dado a la euforia, incluso aunque el equipo nacional se enfrente con Luxemburgo, pese a que en su época de jugador destacó por su acusado carácter ganador.
MADRID.--- El seleccionador español José Antonio Camacho es un técnico poco dado a la euforia, incluso aunque el equipo nacional se enfrente con Luxemburgo, pese a que en su época de jugador destacó por su acusado carácter ganador."Presidente, tranquilo, en Madrid nos los comemos". Esta frase de noviembre de 1985 define el espíritu combativo de Camacho. El entonces presidente del Real Madrid, Ramón Mendoza, consolaba en los vestuarios al equipo, que acababa de perder por 5-1 uno en Dusseldorf ante el Borussia de Monchengladbach en la tercera ronda de la Copa de la UEFA.Jorge Valdano añadió una advertencia: "noventa minutos en el Bernabéu son muy largos". Camacho cumplió la palabra dada a Mendoza y el Real Madrid "se comió" durante la larga hora y media anticipada por el delantero argentino al Borussia, eliminado en el último minuto cuando Carlos Santilla marcó el 4-0.Un año antes, Valdano había echado mano de un término teatral para acuñar la definición de "miedo escénico", en alusión al que sentían los rivales al pisar el césped del Santiago Bernabéu en las noches europeas, animadas por 100.000 hinchas blancos.Fue en diciembre de 1984 cuando el Real derrotó por 6-1 al Anderlecht belga, que en el partido de ida de la tercera ronda de la UEFA había ganado por 3-0.Dos Copas de la UEFA devolvieron al Real Madrid su prestigio europeo, con remontadas que dejaban a los rivales estupefactos. "No encuentro ninguna explicación", llegó a decir Paul Van Himst, técnico del Anderleccht, tras el vapuleo.En estas remontadas el carácter ganador del defensa Camacho completaba la habilidad de Emilio Butragueño, la depurada técnica de Jorge Valdano, la agresividad de Carlos Santillana ó el empuje de Stielike.Camacho ve las cosas de forma distinta en el papel de entrenador. Después de ser 81 veces internacional, haber ganado 8 Ligas, 3 Copas de España, 2 Copas de la Uefa, 2 Supercopas de España y una Copa de la Liga, el peor escenario que detesta es la instalación en la selección de un ambiente de triunfalismo en vísperas de un Europeo o de un Mundial.Le ocurrió en la Eurocopa de 2000 cuando la coincidencia en la selección de buenísimos jugadores disparó el optimismo entre los aficionados al fútbol."No vuelvas sin ella", fue el eslogan elegido por uno de los patrocinadores de la selección para describir la esperanza de éxito que la afición depositaba en un equipo que reunía a figuras de la talla de Fernando Hierro, Raúl González, Gaizka Mendieta, Iván Helguera, Pep Guardiola y Alfonso.Camacho se cansó de repetir que cuidado, que no hay enemigo pequeño y que España no era favorita pues había otros equipos con mejor historial. Y no pudo empezar peor: derrota por uno a cero ante Noruega; mejoría posterior ante Eslovenia (triunfo por 2-1) y la hazaña ante Yugoslavia.Camacho disfrutó con una remontada que le recordaba a las vividas en el Real Madrid. Yugoslavia se adelantó en tres ocasiones y España fue empatando hasta que en el minuto 96, con las maletas ya hechas, Alfonso anotó el tanto histórico del 4-3.Por fin parecía que España había comprado ese golpe de suerte que tienen las grandes selecciones. Ese aura que, por ejemplo, suele rodear a Alemania e Italia.Pero en cuartos toda la suerte se diluyó ante Francia y, de nuevo, a casa. Francia ganó por dos goles a uno y Raúl falló, en el último minuto el penalti que pudo ser el empate.A seis meses del Mundial de Corea del Norte y de Japón, Camacho vuelve a poner mala cara cuando se escribe o se comenta que los rivales que le han tocado a España -Paraguay, Eslovenia y Suráfrica- son un "caramelo" fácil de digerir.A este enfoque, Camacho invita a tomarse en serio a los rivales ya que, como dice el presidente de la Federación, José María Villar, "en el fútbol nadie te regala nada".Camacho dice que va a exigir a sus jugadores que ganen el título, pero por si acaso recuerda que es su primera cita como técnico con lo mejor del fútbol y que si hay algo que reclamar si las cosas no salen bien que también se pida responsabilidades a los entrenadores del pasado, que nunca dieron a España un Mundial.El seleccionador insiste en que, antes de hacer cálculo alguno, hay que superar primero a Paraguay, Eslovenia y Suráfrica, los rivales de España en el Mundial, y no olvida que una de las razones por las que la selección quedó fuera de los octavos en Francia 1998 fue el empate a cero ante el equipo de Chilavert.




