Pueblos impiden ataques de las FARC armados con antorchas y canciones
Los habitantes de dos pueblos del departamento colombiano del Cauca se han unido cuatro veces en un mes para impedir que guerrilleros de las FARC asalten las localidades, sin más armas que antorchas, velas y canciones.
BOGOTA.---Los habitantes de dos pueblos del departamento colombiano del Cauca se han unido cuatro veces en un mes para impedir que guerrilleros de las FARC asalten las localidades, sin más armas que antorchas, velas y canciones.Los campesinos e indígenas de Caldono y Bolívar, pueblos situados a 500 kilómetros al suroeste de Bogotá, han puesto en retirada a cerca de doscientos miembros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), con lo que obtuvieron la solidaridad y la admiración dentro y fuera del país.El primer intento fallido de asalto de las FARC a Caldono se registró el 16 de noviembre, pero los campesinos se unieron en el parque principal a cantar, alumbrados con velas y antorchas, animados desde un megáfono por el párroco Merenciano Daza.Los lugareños no sólo evitaron que los atacantes, armados de fusiles, quemaran las sedes oficiales y saquearan el banco, como suelen hacer, sino que no les dejaron secuestrar a los pocos policías que había en el cuartel local y los despidieron a gritos de "cobardes".El episodio se repitió el 21 de noviembre en Caldono y en las últimas dos semanas dos veces en Bolívar.Envalentonados por el ejemplo, los habitantes de San Mateo (Boyacá, nordeste) se enfrentaron de forma pacífica el pasado jueves a guerrilleros del frente 45 de las FARC.Tres guerrilleros asaltaron el Banco Agrario (estatal) y, cuando huían con el equivalente a 600 dólares, fueron detenidos, pero alcanzaron a asesinar a un adolescente.El párroco de Caldono afirmó que las gentes están dispuestas a salir a las calles cuantas veces sea necesario y "quieren que se respete la vida y están cansadas de vivir en medio del miedo".En esa localidad comenzaron a aparecer esta semana por debajo de las puertas octavillas en las que se amenaza con nuevos ataques.Sin embargo, Manuel Cruz, uno de los líderes, dijo que están "dispuestos a defendernos cuántas veces sea necesario, así nos toque pagar con la vida. Si cien veces hay que hacerlo, cien veces nos defenderemos", advirtió.Hace tres semanas los indígenas de Caldono también se opusieron pacíficamente a que los insurgentes de las FARC irrumpieran en su pueblo, cantando piezas del español José Luis Perales y de la argentina Mercedes Sosa.El embajador de Alemania en Colombia, Peter Von Jagow, declaró hace dos días en un foro que "desde afuera se pueden apoyar las propuestas de paz del gobierno del Cauca y sus pobladores, sobre todo mirando los casos ejemplares de las poblaciones de Bolívar y Caldono que han hecho una resistencia civil no armada".El gobernador del Cauca, el indígena Floro Tunubalá, anunció una marcha pacífica el próximo 20 de diciembre "para exigir que los actores armados nos respeten el derecho a la vida, al patrimonio familiar, al territorio y que nos dejen desarrollar nuestra política alternativa con miras a resolver los grandes problemas que tenemos"."Siempre la sociedad civil ha estado en medio del fuego cruzado, ha llevado el castigo, hoy quiere participar en el proceso rechazando a los actores y actuando con unas propuestas en el área de desarrollo, inversión y políticas integrales", dijo Tunubalá.Los hechos han causado tanto impacto que la televisión estatal colombiana emitirá la próxima semana un documental titulado "La decisión de San Mateo", que rinde homenaje a las comunidades que han acudido a la resistencia pacífica para detener el conflicto.El documental, dirigido por Iván Benjumea, recuerda casos anteriores en La India y Aguachica (norte), donde los campesinos se unieron para desterrar a los violentos.




