Joven obligada a prostituirse en Japón permite descubrir una red en Cali
Una joven colombiana que fue obligada a ejercer la prostitución en un centro nocturno japonés, facilitó el descubrimiento de una red internacional de tráfico de personas que actuaba desde la ciudad de Cali, informaron fuentes de la policía secreta de Colombia.
CALI.---- Una joven colombiana que fue obligada a ejercer la prostitución en un centro nocturno japonés, facilitó el descubrimiento de una red internacional de tráfico de personas que actuaba desde la ciudad de Cali, informaron fuentes de la policía secreta de Colombia.La joven escapó del prostíbulo con un teléfono móvil que usó para pedir ayuda a su familia, que a su vez comenzó a ser extorsionada por la banda, explicó a la prensa el jefe regional del Departamento Administrativo de Seguridad (DAS, policía secreta), Rafael Cuéllar.El funcionario dijo que el organismo estatal de seguridad en el Valle del Cauca, departamento del que es capital Cali (suroeste), y la Organización Internacional de Policía Criminal (INTERPOL)abrieron una investigación que ha concluido con el arresto de la supuesta jefa de la red, Luz Dary Serna, que residía en Cali.La sección de la INTERPOL en Colombia emitió asimismo dos órdenes internacionales de captura contra dos miembros de la banda radicados en el país asiático, continuó Cuéllar.El director regional del DAS los identificó como Luis Santiago Sakugawa y su esposa, Claudia Milena Serna, que es hija de Luz Dary Serna.La red reclutaba mujeres jóvenes, preferiblemente en condiciones económicas difíciles, y las engañaba con un supuesto empleo como trabajadoras domésticas en Japón.Una vez que las víctimas llegaban a Tokio, eran recibidas por Sakugawa y Claudia Milena Serna, que de inmediato las trasladaban a establecimientos de prostitución, agregó la fuente.Cuéllar dijo que la joven que permitió descubrir la banda, cuya identidad no facilitó, había sido sometida a esa actividad en un establecimiento conocido como "Omised Sueyidama Chontengay".Otras jóvenes latinas se hallaban en el prostíbulo, agregó el director regional del DAS, quien explicó que, tras la fuga de la colombiana, la red comenzó a extorsionar a la familia de ella.La banda, dijo Cuéllar, exigía el pago de ochenta millones de pesos (unos 38.000 dólares) por "supuestos daños ocasionados" con el incumplimiento de la joven con el presunto "contrato de servicios domésticos" que había firmado.




