Uruguayos expectantes por revancha que esperan desde hace 4 años
Cuando el árbitro Bujsamai Ali, de Emiratos Arabes, este domingo, para dar inicio al partido entre Uruguay y Australia de la repesca para el Mundial del próximo año, será el momento que los uruguayos esperan desde hace cuatro años para volver a jugar por un pasaje a la fase final de la Copa del Mundo.
MONTEVIDEO.--- Cuando el árbitro Bujsamai Ali, de Emiratos Arabes, este domingo, para dar inicio al partido entre Uruguay y Australia de la repesca para el Mundial del próximo año, será el momento que los uruguayos esperan desde hace cuatro años para volver a jugar por un pasaje a la fase final de la Copa del Mundo.El clima de tensión, efervescencia, moderado optimismo, pero también incertidumbre ha alcanzado en los últimos días a quienes incluso suelen vivir de espaldas al deporte y el partido se ha convertido en referencia obligada de toda conversación.Para ello no solo contribuyó la importancia del encuentro, la trascendencia para ambas selecciones de volver a la fase final de una Copa del Mundo, desde el punto de vista del honor y del dinero, sino también, la particular situación de tensión que rodea a la selección australiana.El equipo que dirige Frank Farina, y que ganó 1-0 en el partido de ida disputado el pasado martes en Melbourne, tuvo un recibimiento indigno en el aeropuerto de Montevideo, con insultos, escupitajos, y un intento de agresión a un jugador, por parte de unas veinticinco personas.Esa situación "recalentó" el ambiente, y motivó el viaje a Montevideo de la embajadora de Australia en Argentina y concurrente en Uruguay, Sharyn Minehan, quien recibió de los ministros uruguayos de Relaciones Exteriores, Didier Opertti, y del Interior, Guillermo Stirling, garantías de seguridad para sus compatriotas.En el ambiente deportivo uruguayo se estima que la selección local que dirige Víctor Púa es superior a la australiana, pero existen opiniones encontradas sobre si lo sucedido en torno a la delegación visitante favorece o perjudica sus posibilidades.Algunos estiman que los australianos pueden sentir la presión de lo que ocurrió y de jugar en un estadio "Centenario" colmado por 65.000 personas que suelen impulsar con cánticos a su equipo.Otros consideran que los incidentes pueden haber contribuido a enfadar y predisponer a los futbolistas australianos para un "clima de guerra" y recuerdan la dureza del partido amistoso que Australia igualó 1-1 con Francia, actual campeón del mundo, antes de recibir a Uruguay en Melbourne.La actual plantilla australiana aspira a hacer historia, ya que su selección no se clasifica para la fase final de una Copa del Mundo desde Alemania'74.Farina y sus discípulos quieren terminar con 28 años de ostracismo y volver a poner la bandera de Australia en un Mundial.Cinco de los jugadores australianos supuestamente titulares defiende a equipos del fútbol inglés, caracterizado por el despliegue y el contacto físico, lo que supone una ventaja en caso de que el partido frente a Uruguay resulte friccionado.Tras el clima hostil del recibimiento, cerca de un centenar de policías fueron asignados a la seguridad de la delegación visitante y muchos de ellos le siguen "a sol y a sombra" en sus desplazamientos.Uruguay, campeón mundial en 1930 cuando fue el anfitrión del torneo y en Brasil'50, no logró clasificarse para la fase final de las Copas del Mundo de Estados Unidos'94 y Francia'98.En un país donde el fútbol es de lejos el principal deporte, esas ausencias en los dos últimos mundiales son una "herida abierta", que solo podrá comenzar a cicatrizar si los "celestes" logran el pasaje para Japón y Corea del Sur'2002.El de mañana es el día que los uruguayos están esperando desde hace casi cuatro años, el de la revancha y volver a jugar por un pasaje a la fase final de la Copa del Mundo.De acuerdo con el resultado, la del lunes será una jornada muy feliz o la más triste en bastante tiempo, para este país de 3,2 millones de habitantes que tiene en el fútbol su mayor pasión popular.




