Australia y Uruguay al borde de un ataque de nervios
Australia y Uruguay se encontraban el jueves al borde de un ataque de nervios, pocas horas antes del crucial encuentro que disputarán por la clasificación al Mundial del 2002, matizado por un hostil recibimiento a los 'Socceroos', ganadores 1-0 del choque de ida, el martes en Melbourne.
MONTEVIDEO.--- Australia y Uruguay se encontraban el jueves al borde de un ataque de nervios, pocas horas antes del crucial encuentro que disputarán por la clasificación al Mundial del 2002, matizado por un hostil recibimiento a los 'Socceroos', ganadores 1-0 del choque de ida, el martes en Melbourne.Ambas selecciones disputan en respeca el último cupo disponible (32) al Mundial de Corea del Sur y Japón del 2002, la primera en calidad de campeón de Oceanía y la segunda como quinta mejor clasificada de América del Sur.En función del resultado de Melbourne, los celestes necesitan vencer por dos goles de diferencia, mientras que a los australianos les sirve un empate y aún una derrota por un sólo tanto.Los pupilos de Frank Farina cuentan asimismo con la posibilidad de convertir como visitantes y en ese caso, según la reglamentación de FIFA, el gol valdrá doble.De finalizar 1-0 a favor de Uruguay los noventa minutos del partido de vuelta, el choque se definirá en un alargue con muerte súbita o en su defecto en la ejecución de penales.El ambiente previo al encuentro se calentó no bien arribó la noche del miércoles la delegación australiana al aeropuerto internacional de Carrasco, donde fue recibida por una treintena de fanáticos que abuchearon y escupieron a algunos de sus integrantes, entre ellos a Farina.En ese mismo conato la seguridad la emprendió contra los fotógrafos presentes, mientras los australianos, ya ubicados en el interior del autobús que los condujo al centro de la ciudad, observaban la escena sonrientes, según registró la televisión local.De acuerdo con allegados a la delegación, los controles aduaneros resultaron sumamente rigurosos y demoraron en exceso a los futbolistas luego del largo viaje."Esperábamos otra recepción y pienso que la seguridad fue muy escasa. Vamos a exigir a la Federación Uruguaya que resuelva este tema, porque lo que sucedió no fue civilizado", dijo poco después el carismático estratega. Farina agregó que "nosotros sólo venimos a jugar un partido de fútbol y esperamos que esto no se repita nunca más".Poco después del hostil recibimiento el presidente de la Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF) y vicepresidente de la Confederación Sudamericana (CSF), Eugenio Figueredo, presentó formales disculpas a la visita al tiempo que el ministro del Interior, Guillermo Stirling, aseguró que se adoptarían medidas preventivas.Entretanto, el gobierno australiano informaba sobre la inminente llegada a Uruguay de un alto oficial de policía, procedente de Buenos Aires, para coordinar con las autoridades locales el operativo de seguridad con vistas al partido del domingo."La embajadora (concurrente para Uruguay y Argentina) también viajará desde Buenos Aires para estar ahí, de manera que ambos podrán colaborar sustancialmente en esta situación", dijo el ministro de Relaciones Exteriores australiano, Alexander Downer.Por su lado, el embajador uruguayo ante el gobierno australiano solicitó disculpas por la situación planteada.En conferencia de prensa reservada a los medios australianos, Farina se mostró sorprendido por el tipo de recibimiento, aunque el mayor disgusto fue con las medidas de seguridad que roderaron el arribo de la delegación.No obstante, el DT aseguró este jueves que los jugadores "mantienen un espíritu excepcional" porque son futbolistas "muy experimentados", que juegan en Europa y están expuestos a toda clase de presiones.El asunto extrafútbol, que muchos comentaristas locales repudiaron aunque lo consideraron como un hecho menor, no hizo más que despertar avidez en la afición local, que se volcó masivamente a adquirir entradas para presenciar el cotejo, a disputarse en el mítico Estadio Centenario, escenario de la primera consagración de Uruguay como campeón del mundo, en 1930.También desvió la atención de lo estrictamente deportivo.El jueves los 'Socceroos' realizaron un breve movimiento regenerativo bajo estrictas medidas de seguridad en la cancha del club Bella Vista, de la Primera División, ubicada en los suburbios de Montevideo.La práctica pudo ser presenciada por la prensa local, la extranjera y los enviados australianos, y en ella se observó que el defensa Craig Moore adolecía de alguna molestia muscular al quedar separado del resto de plantel y realizar solo trotes y ejercicios de estiramiento.Los celestes, a su vez, realizaron un movimiento, también abierto, en Punta del Este, mientras distintas informaciones daban cuenta de la casi milagrosa recuperación del atacante Dario Silva --luxación de clavícula-- quien podría estar presente en el crucial partido del domingo.




