De la difteria a las vacas locas, un siglo del Nobel de Medicina
De la vacuna de la difteria a la proteína causante del mal de las vacas locas ha pasado un siglo de descubrimientos distinguidos con el premio Nobel de Medicina, cuatro de cuyos galardonados se han reunido hoy en Berlín para celebrar este aniversario.
BERLIN.---- De la vacuna de la difteria a la proteína causante del mal de las vacas locas ha pasado un siglo de descubrimientos distinguidos con el premio Nobel de Medicina, cuatro de cuyos galardonados se han reunido hoy en Berlín para celebrar este aniversario.La mortalidad infantil descendió notablemente en el mundo después de que el prusiano Emil von Behring desarrollara, hace cien años, el suero contra la difteria y el tétanos, descubrimiento que hoy se considera como la base de la inmunología moderna.En el siglo XIX, alrededor de 50.000 personas -entre ellas, uno de cada dos niños- morían al año a causa de esta enfermedad, a la que el pueblo se refería como "el ángel estrangulador de los niños".Von Behring era el homenajeado en la reunión celebrada ahora en el hospital universitario berlinés de la Charité, donde estudió este científico, y que ha sido organizada por el Instituto Robert Koch, donde se desarrolló la vacuna en 1913.Este instituto centraliza en Alemania los análisis de supuestos envíos postales con esporas de ántrax, pero ninguno de los Nobel que asistieron a la reunión, y mucho menos el director de la entidad, Reinhard Kurth, quisieron hablar sobre esta cuestión."Hoy es una jornada festiva. Por favor, no hagan preguntas sobre el ántrax", advirtió Kurth en este sábado conmemorativo, para decepción de los periodistas congregados para la ocasión. Quien hubiera podido hablar con más autoridad sobre el ántrax es el estadounidense Joshua Lederberg, distinguido en 1958, cuando contaba sólo 33 años, con el Nobel por sus estudios sobre la organización del material genético de las bacterias."En los años sesenta existía la creencia generalizada de que se habían vencido las enfermedades infecciosas más importantes, cuando en realidad eso sólo había ocurrido en el primer mundo", asegura Lederberg, quien considera el sida como "una especie de venganza" por aquel exceso de confianza.Una de las tareas que más ha ocupado a este científico durante toda su vida es la investigación sobre la gripe, un virus del que cada veinte años aparecen cepas nuevas difíciles de controlar y que "deberían ser clasificadas, pero para eso hace falta dinero, y nadie quiere gastárselo en eso", lamenta Kurth.Pero Lederberg siguió la consigna del director del Instituto Koch y no respondió a la obstinación de algún reportero sobre la guerra bacteriológica y, especialmente, el ántrax.Al margen de ello, el galardonado que despertó más atención en la reunión fue el californiano Stanley B. Prusiner, quien obtuvo el premio en 1997 por el descubrimiento de la proteína -hasta entonces excluida de la lista de agentes infecciosos- causante de la dolencia de Kreutzfeldt-Jakob o "mal de las vacas locas".Prusiner, quien empezó hace casi treinta años a estudiar este mal, tras la muerte de uno de sus pacientes, insiste en la enorme dificultad que entraña el diagnóstico de esta enfermedad, y señala que "aún estamos al principio del desarrollo del tratamiento".Sin embargo, este científico se muestra optimista ante la evolución de uno de sus pacientes, una joven que "está reaccionando muy bien" a la terapia aplicada hasta el momento.El descubrimiento de las citadas proteínas, los "priones", por parte de Prusiner, permitió establecer una definición y una clasificación molecular de enfermedades neurodegenerativas como los males de Alzheimer y Parkinson, y algunos tipos de demencia.Lederberg y Prusiner han visitado Berlín con ocasión de este aniversario junto con otros dos Nobel de Medicina, Gûnter Blobel y Peter C. Doherty, así como el de Química de 1967, Manfred Eigen.




