Obispos creen que las páginas web deben ser "púlpitos virtuales"
Los obispos reunidos en Sínodo en el Vaticano dijeron hoy que hay que anunciar el Evangelio sin ambigûedades y que el prelado tiene que echar mano en su misión evangelizadora de los areópagos modernos, como son las páginas web de internet, que tienen que convertirse en el "púlpito virtual".
CIUDAD DEL VATICANO.--- Los obispos reunidos en Sínodo en el Vaticano dijeron hoy que hay que anunciar el Evangelio sin ambigûedades y que el prelado tiene que echar mano en su misión evangelizadora de los areópagos modernos, como son las páginas web de internet, que tienen que convertirse en el "púlpito virtual".También insistieron en la necesidad de condonar la deuda externa de los países pobres y subrayaron que el prelado tiene que estar libre de cualquier vinculación política y ser promotor de vocaciones sacerdotales.Estas son las conclusiones presentadas por los grupos lingûísticos en los que han sido divididos los 247 prelados y medio centenar de expertos que asisten en el Vaticano a la X Asamblea general del Sínodo, en la que se está perfilando el tipo de obispo que necesita la Iglesia en este nuevo milenio.Los padres sinodales han sido divididos en doce grupos: tres hispánicos, tres ingleses, tres franceses, dos italianos y uno alemán."Es necesario el anuncio del Evangelio sin ambigûedades, teniendo a San Pablo como modelo. El obispo y todos los agentes de pastoral deberán emplear en su misión evangelizadora, que han de hacerla con dinamismo y creatividad, todos los medios de comunicación que hoy les ofrece la ciencia", dijeron los obispos iberoamericanos."El prelado -añadieron- debe asumir con valentía y firmeza todos los areópagos modernos, como son los sitios de internet, que deben ser el púlpito virtual".Estos obispos abogaron también por introducir en la propia cultura local o indígena el Evangelio.El grupo de prelados hispánicos, cuyo portavoz es el arzobispo de Trujillo (Perú), Héctor Miguel Cabrejos Vidarte, resaltó la figura del obispo como testimonio de verdadera pobreza al afirmar que tiene que ser defensor de los pobres, sencillo, desprendido de bienes y libre de cualquier vinculación política partidista "para poder sentirse libre ante las autoridades".El obispo -añadieron- debe defender la dignidad de todas las personas, especialmente de los excluidos, e influir para que el concepto de persona excluida sea superado."El obispo debe ayudar a formar la conciencia honesta de los políticos, de los dirigentes de las naciones, para combatir y denunciar la corrupción sistemática y fomentar el bien común", afirmó Cabrejos Vidarte.El prelado se refirió también a la deuda externa que pesa sobre los países del tercer mundo, que, dijo, "agrava la pobreza y aumenta la miseria de los mismos.A este respecto, es necesaria la cooperación de los obispos de los países acreedores para lograr la condonación o reducción de la misma, subrayó.El grupo de prelados iberoamericanos, cuyo portavoz es el obispo mexicano de Texcoco, Carlos Aguiar Retes, subrayó que el prelado debe anunciar el Evangelio "con términos actuales y asequibles", y puso el acento en las relaciones entre el obispo y sus sacerdotes.Aguiar dijo que el obispo tiene que relacionarse con los sacerdotes como padre, hermano y amigo, tiene que escoger buenos formadores para su seminario, dar prioridad a la formación permanente del clero y a su atención personal, es decir, preocuparse por la salud y la vejez de sus curas y prestarles toda la atención cuando se encuentren en dificultades.En un mundo como el actual, fuertemente secularizado, con la familia en crisis, con cada vez menos hijos por familia y con un relativismo moral, el obispo tiene que promover con pastorales juveniles atractivas las vocaciones sacerdotales o religiosas.Para ello, precisaron los obispos iberoamericanos, debe frecuentar los ambientes familiares y las pequeñas comunidades.El obispo del tercer milenio, según coincidieron los padres sinodales, debe compartir los bienes, trabajar por la justicia social y mostrar prioridad por la mujer marginada, los indocumentados, los inmigrantes, los indígenas, los encarcelados y los excluidos.El grupo de obispos de habla inglesa, presidido por el arzobispo de Abuja (Nigeria), John Onaiyekan, se refirió a la colegialidad, abogando por una Curia romana más descentralizada y la concesión de una mayor autonomía y libertad de acción a las conferencias episcopales.El obispo de Alcalá de Henares (España), Jesús Catalá, que participa en el Sínodo, dijo hoy a EFE que en la asamblea también se ha resaltado la importancia de los laicos en la Iglesia y la necesidad de una pastoral única, que no sea diferente a la de la diócesis donde están radicados.A este respecto, subrayó la autoridad del obispo en su diócesis y recordó que, para avalar esa autoridad, las Conferencias Episcopales no tienen un poder superior al del prelado.




