Marion Jones, será la "reina de la fiesta" de los Mundiales de Atletismo
Marion Jones, la mujer más rápida del planeta desde la muerte de Florence Griffith, se presenta a los Mundiales de atletismo de Edmonton con la sonrisa de vuelta por su bello rostro después de su separación de C.J. Hunter y su ambición intacta de ratificar su condición de 'reina de la fiesta'.
EDMONTON, CANADA.---- Marion Jones, la mujer más rápida del planeta desde la muerte de Florence Griffith, se presenta a los Mundiales de atletismo de Edmonton con la sonrisa de vuelta por su bello rostro después de su separación de C.J. Hunter y su ambición intacta de ratificar su condición de 'reina de la fiesta'.Tras fracasar en su intento de obtener cinco oros olímpicos en Sydney ('sólo' consiguió tres) esta espigada ex jugadora de baloncesto luchará en el plano individual por el título en los 100 (sería el tercero seguido) y en los 200, que una lesión en el transcurso de las semifinales le arrebató en Sevilla'99.Pero no han pasado todavía dos años desde que la imagen de un fornido -1,86 metros y 150 kilos- C.J. Hunter corriendo por la pista del estadio de La Cartuja para socorrer a su grácil esposa, dieran la vuelta al mundo, para que lo que entonces se interpretó como una bella historia de amor, se rompa definitivamente."Existen entre nosotros diferencias irreconciliables, que han convertido nuestro matrimonio en algo extremadamente difícil", señaló la triple campeona olímpica sobre su ex marido, al que conoció en la Universidad de Carolina del Norte, donde la velocista estudió periodismo.Esta ruptura entre una pareja que se llegó a denominar "La Bella y la Bestia" abrió un debate sobre si Jones iba a mantener la concentración en el deporte. Pero la estadounidense no ha tardado en despejarla y todo parece apuntar a que en Edmonton dará un nuevo festival.Marion Jones es el rostro agradable y amable del atletismo mundial. Su sonrisa, eterna, deslumbra en la pista. Nacida en Los Angeles (California) el 12 de octubre de 1975, es la heredera de la reina de la velocidad, la fallecida Florence Griffith, pero aporta más sencillez, simpatía y quizá humanidad.Jones, de padres originarios de Belize, pequeño país de Centroamérica, mide 1,78 metros y pesa 68 kilos, Como otros grandes deportistas de la historia, la atleta, que vio los Juegos Olímpicos de Los Angeles por televisión desde su casa familiar en Palmdale (norte de la ciudad) no comenzó su carrera en el atletismo, sino que lo hizo como baloncestista.Tras pasar por las escuelas de Rio Mesa y Thousand Oaks, estudió periodismo en la Universidad de Carolina del Norte, en cuyo equipo de baloncesto repartió el juego en el puesto de base. Además consiguió una media de 22,8 puntos por partido e incluso fue elegida Jugadora del Año en la División de California tras colaborar a la obtención del título de la NCAA en su primer año.Una lesión en un pié le hizo perderse la temporada de 1996 cuando se preparaba para acudir con su selección a los Juegos Mundiales Universitarios, y, persuadida por la propia Florence Griffith, se pasó al atletismo, en el que también comenzaba a despuntar.Sin duda, no pudo atinar tanto en cambiar de deporte. Desde su irrupción en las pistas estadounidenses y mundiales en 1997 no ha parado de cosechar éxitos y almacenar grandes cantidades de dinero, tanto que incluso en determinadas reuniones cobra más que el mismísimo Maurice Greene.Aunque ya acumulaba varios títulos de su país, su auténtico salto a la fama se produjo en los Mundiales de Atenas'97, como Greene. La californiana se subió a lo más alto del podio universal por primera vez en su carrera tras imponerse el 3 de agosto por delante de la ucraniana Zhanna Pintussevich con un tiempo de 10.83, y, no contenta con ello, repitió en el relevo 4x100 junto a Christe Gaines, Inger Miller y Gail Devers. Ella fue la segunda del equipo que batió entonces el récord de los campeonatos con 41.47. En cambio, en longitud solamente pudo ser décima.Dos años más tarde, en Sevilla, revalidó su título del hectómetro con 10.70, plusmarca de los Mundiales, fue tercera en longitud y su lesión en las semifinales de los 200 le impidió luchar por obtener un oro que parecía tener ya colgado en su cuello ni por el del relevo 4x100.La sonrisa se tornó en gestos ostensibles de dolor aquella tarde sevillana del 25 de agosto. Jones abandonó la capital andaluza dolorida y herida en su orgullo, ese que ahora ha recuperado, porque, en plena forma, no hay quien ponga en duda su papel estelar.En Sydney ganó tres oros y dos bronces. Olvidada la pretensión de los cinco títulos olímpicos, de su fracaso matrimonial, en Edmonton tendrá la oportunidad de obtener tres o cuatro -dependiendo de los relevos-, porque, al menos en 100 y 200, encabeza las listas mundiales de la temporada. La 'reina' quiere seguir en su trono.




