Un equipo médico estudiará los efectos de la montaña en el cerebro
Un equipo dirigido por el anestesista suizo Lionel Dumont estudiará en el más alto refugio de montaña de Europa, en la vertiente italiana del monte Rosa, los efectos preventivos del magnesio en el edema cerebral.
GINEBRA .--- Un equipo dirigido por el anestesista suizo Lionel Dumont estudiará en el más alto refugio de montaña de Europa, en la vertiente italiana del monte Rosa, los efectos preventivos del magnesio en el edema cerebral.Según fuentes del Hospital Cantonal de Ginebra, un grupo de voluntarios suizos, alojados a 4.560 metros de altitud en la cabaña Reina Margarita, recibirá magnesio o un placebo, según los casos.Los voluntarios recibirán esas substancias desde antes de comenzar el ascenso, que durará dos días, y en las cuatro jornadas que pasarán en la cabaña a partir del 12 de agosto, donde estarán sometidos a exámenes médicos.El objetivo es estudiar si, al igual que se ha comprobado en los experimentos de laboratorio, el magnesio bloquea en el organismo humano la entrada de calcio en el cerebro cuando hay escasez de oxígeno (hipoxia) debido a la altura.Dado que el calcio provoca los mecanismos patológicos que llevan al edema cerebral, su inhibición debería servir para reducir o suprimir el llamado mal de la montaña.Este se caracteriza por dolores de cabeza, fuertes náuseas, vértigo, insomnio y retención de líquido, entre otros síntomas.En su forma más grave, el edema cerebral agudo, que dura más de veinticuatro horas, provoca cansancio extremo, confusión mental, ataxia -mala coordinación de los movimientos-, e incluso el coma.Las causas principales del mal de la montaña son la disminución de la presión atmosférica y de la cantidad de oxígeno disponible, escasez que hace que entren en funcionamiento una serie de mecanismos de compensación como la respiración acelerada o el aumento del número de glóbulos rojos.Según un artículo aparecido el 12 de julio en la revista médica estadounidense New England Journal of Medicine", toda persona que sube a una altura superior a la habitual sufre una dilatación del cerebro.Cuanto mayor es la diferencia entre el volumen del líquido cerebroespinal y el del cerebro, más sensible es un individuo al mal de la montaña.Los especialistas recomiendan en cualquier caso a quienes notan los síntomas de ese mal descender inmediatamente al menos 500 metros o incluso un kilómetro, si es posible, lo que hará que desaparezcan aquellos.De todas formas, la mejor prevención es la aclimatación, que debería ser lo más lenta posible: la Federación Francesa de la Montaña aconseja no subir más de 500 metros por día.A partir de los 4.000 metros pueden producirse las formas más graves de mal de la montaña -el edema pulmonar- o si se superan los 5.000 metros, el cerebral.




