El cambio climático es ya una realidad palpable
El efecto invernadero no es sólo un peligro para el futuro, sino que ya ha comenzado a manifestarse con una alarmante subida de las temperaturas y fenómenos naturales que irán en aumento si no se frena la emisión de gases contaminantes.
BONN (Alemania).--- El efecto invernadero no es sólo un peligro para el futuro, sino que ya ha comenzado a manifestarse con una alarmante subida de las temperaturas y fenómenos naturales que irán en aumento si no se frena la emisión de gases contaminantes.A juicio de científicos y ecologistas, nuestro planeta se podría convertir en un territorio hostil en algunas décadas.Las previsiones no pasan de ser una hipótesis y algunas tienen tonos apocalípticos, pero los estudiosos hablan ya abiertamente de epidemias, hambruna, aumento de catástrofes naturales e incluso de la desaparición de territorios por una subida del nivel del mar.Los más afectados serían las regiones pobres que cuentan con condiciones naturales vulnerables y con escasa capacidad de adaptación a los cambios 'venidos del cielo'.Las consecuencias para los países industrializados tampoco serán positivas. Además de los cambios que registrarán en sus propios territorios, el hambre y las inundaciones que se producirán en el suelo de otros obligarían a muchos a huir, según los más pesimistas."Los países industrializados deberán volver a plantearse sus políticas de inmigración" recoge el último informe de la Cruz Roja.Los cambios ya son un hecho: en el último siglo, el nivel del mar subió entre 10 y 20 centímetros a causa de un aumento en la temperatura media de 0,6 grados, tendencia que se agrava si se advierte que la década de los noventa fue la más caliente que se ha registrado.Las precipitaciones se incrementaron en algunas latitudes y los episodios de lluvias fuertes crecieron de forma desproporcionada, mientras la sequía provocaba en las zonas mediterráneas un aumento de los incendios forestales.Los cambios en muchos ecosistemas son ya notorios: los glaciares se reducen, los pájaros anidan antes de tiempo y las plantas alargan su periodo de vegetación.Pese a que los cambios climáticos se deben en parte a mecanismos naturales, el calentamiento de los últimos cincuenta años se debe sobre todo a la actividad humana, según el último informe del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC), que reúne a más de 2.000 especialistas de todo el mundo.El clima es un sistema caótico en el que interactúan multitud de variantes, desde la luz solar a los cambios volcánicos.A los elementos naturales de este sistema, ya complicado de por si, se añade la mano del hombre -los gases producidos de forma masiva para la actividad industrial, agrícola o forestal-, de ahí que los expertos no puedan realizar predicciones exactas.Solo pueden establecer "escenarios", es decir realizar diversas combinaciones de los factores que se producirán en el futuro para plantear las consecuencias probables del efecto invernadero.Ese es un fenómeno natural que permite que la Tierra conserve la mayor parte del calor. Sin este efecto, nuestro planeta sería 30 grados más frío y no existiría vida.El problema es que la combustión de carbón o petróleo, la tala de árboles o la actividad agrícola masiva produce una cantidad de gases desmesurada, sobre todo de dióxido de carbono (CO2).Esto provoca un efecto invernadero reforzado, es decir, una campana alrededor de la Tierra que permite pasar la luz solar pero no deja que el calor sobrante se expulse en forma de infrarrojos.Si todo continúa como está y los países industrializados no se avienen a reducir sus emisiones el panorama se perfila desastroso.Los científicos hablan de un aumento de las temperaturas de entre 1,4 y 5,8 grados que provocaría que los glaciares se derritieran y las capas superiores de los océanos de dilataran térmicamente.El nivel del mar subiría unos 90 centímetros en el próximo siglo. Esto traducido en efectos concretos, significa que Bangladesh podría perder el 18 por ciento se su tierra útil y las islas Marshall el 80 por ciento. Otros archipiélagos dejarían de existir.El calentamiento general, que no afectará por igual a todas la regiones del planeta, probablemente contribuirá a la propagación de epidemias y causará precipitaciones que a su vez provocarían inundaciones, corrimientos, aludes y erosión.Según los pronósticos del la Oficina de Medioambiente alemana, los sistemas naturales más vulnerables, como las barreras de coral, o los ecosistemas árticos y alpinos quedarán seriamente afectados y el futuro de algunas especies se verá en peligro.Pero incluso si se dejara de emitir gases, los efectos de los que ya se encuentran en la atmósfera se harán notar durante las próximas décadas, por lo que los científicos insisten en la necesidad de adaptación.




