Estudio cerebro muestra por que sentimos dolor de modo distinto
Cada persona tiene diferentes "receptores" en el cerebro sobre los que actúan los calmantes naturales del dolor y liberan esas sustancias de modo diferente, lo que puede explicar por qué sentimos el sufrimiento de modo distinto.
Washington.----Cada persona tiene diferentes "receptores" en el cerebro sobre los que actúan los calmantes naturales del dolor y liberan esas sustancias de modo diferente, lo que puede explicar por qué sentimos el sufrimiento de modo distinto.Una investigación realizada en voluntarios, en la región cerebral conocida como "sistema receptor de sustancias opiáceas endógenas", en el que se cree que radican tanto las sensaciones del placer como las del dolor, ha confirmado el papel que juegan los calmantes naturales.Los calmantes naturales, de los que los más conocidos son las endorfinas, se fijan a los "receptores" que poseen las células nerviosas y reducen o bloquean el intercambio de mensajes de dolor entre cualquier parte del cuerpo y el cerebro, han indicado los autores de la investigación.El estudio, realizado por la Escuela de Salud y Ortodoncia de la Universidad de Míchigan, ha revelado un diferente comportamiento de cada sujeto con respecto al dolor y a las emociones relacionadas con el sufrimiento, que el cerebro parece procesar en un área conjunta.Esa zona, que también se denomina sistema opiáceo 'mu', es el punto de encuentro entre los calmantes naturales o "sustancias endógenas opiáceas" y los receptores de las células a los que se fijan.En ese punto actúan también las drogas derivadas del opio (opiáceos), que se fijan a los mismos receptores y provocan diferentes sensaciones al penetrar en los sistemas de transmisión del placer.Para comprobar cómo funcionan las sustancias químicas naturales que calman el sufrimiento, los investigadores provocaron dolor en la zona de la mandíbula durante 20 minutos a varios participantes voluntarios en las pruebas.Mediante un sistema denominado PET, las iniciales en inglés de Tomografía por Emisión de Positrones, los científicos pudieron medir la actividad cerebral a que daba lugar el dolor, así como la actividad en los "receptores" a los que se fijan los calmantes naturales.Comprobaron que las áreas del cerebro vinculadas con lo afectivo, la emociones, y las que procesan las señales del sistema sensorial, fueron las que registraron un mayor nivel de aparición de "opiáceos" naturales contra el dolor.Según explica Jon-Kar Zubieta, profesor de psiquiatría y radiología de la Escuela de Medicina de la Universidad de Michigan, el experimento permitió comprobar que existían variaciones sustanciales en los niveles de calmantes que cada voluntario segregaba en su cerebro."Estos resultados -opina el investigador en un artículo que aparecerá mañana en la revista Science- nos dan una nueva apreciación sobre cómo funciona el sistema contra el dolor de nuestro propio cerebro".Los científicos creen que su estudio puede ayudar a entender mejor el mecanismo de dolor y por qué algunas personas llegan a desarrollar dolor crónico, que no responde a ningún tipo de fármacos analgésicos.




