Desfallecimiento de Fidel Castro puso sobre el tapete su estado de salud
El desfallecimiento sufrido por Fidel Castro durante un acto político al aire libre puso de nuevo sobre el tapete el estado de salud del presidente cubano, que varias horas después reanudó su discurso en un estudio de televisión.
LA HABANA.--- El desfallecimiento sufrido por Fidel Castro durante un acto político al aire libre puso de nuevo sobre el tapete el estado de salud del presidente cubano, que varias horas después reanudó su discurso en un estudio de televisión.Castro, de 75 años, se vio obligado a interrumpir por una indisposición su intervención ante 60.000 personas en el municipio habanero de El Cotorro luego de estar más de dos horas a pleno sol."Me gusta este lugar. Es cómodo y está fresco", dijo Castro en un estudio de la televisión oficial tras achacar a la fatiga y al calor el desfallecimiento.El máximo líder cubano bromeó con los periodistas que conducen la habitual "mesa redonda", un programa político diario de la televisión oficial cubana y declaró que "cualquiera diría que me hice el muerto para ver el entierro que me hacían"."La culpa es mía por querer recoger tantos datos", señaló Castro, quien afirmó que trabajó hasta el amanecer del sábado preparando su discurso en el que anunció una "batalla larga y difícil" por la liberación de los cinco cubanos condenados por espionaje en EEUU.Castro dijo que antes de sufrir la indisposición otras 545 personas fueron atendidas por los servicios sanitarios a causa de "la fatiga"."Hasta que me tocó a mí", agregó.Castro indicó que los servicios sanitarios le tomaron la tensión y le desaconsejaron volver a la tribuna, lo que finalmente hizo para anunciar que "estoy vivo, no se preocupen" y que continuaría su intervención por la tarde, como hizo.En una inusual presencia, el general Raúl Castro, hermano del presidente y "número dos" del régimen, acompañó al jefe del estado en el estudio de televisión.Castro estaba detallando las informaciones que los cinco "patriotas cubanos" hicieron llegar sobre los planes de organizaciones de exiliados para atentar contra el niño balsero Elián González en Miami, el año pasado, cuando se quedó callado de repente y se asió al atril poco después de beber un vaso de agua.La multitud irrumpió en gritos de "`Fidel!, `Fidel!, `Fidel!".Inmediatamente subieron a la tribuna las autoridades presentes mientras el ministro de Relaciones Exteriores, Felipe Pérez Roque, rodeado por los históricos comandantes de la Revolución Juan Almeida, Guillermo García y Ramiro Valdés, pedía "calma y confianza".Según Pérez Roque, Castro sufrió "un momentáneo descenso en medio del calor".Tras pedir el ministro a los asistentes se retiraran con "calma y con todo orden a nuestras casas", y dar vivas a Fidel y Raúl Castro, el presidente volvió a la tribuna para proclamar que "estoy entero"."Que no se hagan ilusiones los miserables, la voz más alta de Cuba nos llama de nuevo al combate", dijo un locutor de la televisión oficial.Castro había anunciado que su país librará "una batalla larga y difícil" por la liberación de cinco compatriotas condenados en EEUU por espionaje y que para el régimen socialista cubano son "prisioneros del imperio".En vísperas del primer aniversario del regreso a la isla del niño "balsero" Elián González, "la batalla de ideas cobra nuevas fuerzas".El presidente cubano, en el poder desde 1959, advirtió que "no pensamos en una batalla de meses. Tal vez sea una batalla de años" y reiteró la "total inocencia" de Gerardo Hernández, Antonio Guerrero, Ramón Lobañino, Fernando González y René González.El líder cubano negó que los cinco integrantes de la denominada "Red Avispa" espiaran instalaciones militares de EEUU o atentaran contra la seguridad de ese país, por lo que fueron condenados.Tampoco, según Castro, tuvieron parte en el derribo de dos avionetas de una organización anticastrista por cazas cubanos en 1996, un incidente "provocado ciento por ciento por ellos" (las organizaciones del exilio radicadas en Miami).Sin embargo, el presidente cubano reconoció que los cinco agentes seguían las actividades de la "mafia terrorista anticubana de Miami", como se llama en la isla a esas organizaciones, y lo calificó de "acto de legítima e irrenunciable defensa".En un famoso discurso en 1960, cuando anunció la nacionalización de propiedades estadounidenses después de que Washington anulara la cuota azucarera cubana, Castro se quedó sin voz ante decenas de miles de personas.Tras tomar la palabra su hermano Raúl, Castro volvió a la tribuna unos minutos después.El pasado abril, en la conmemoración del 40 aniversario de la declaración del carácter socialista de la Revolución cubana, Castro volvió a la tribuna tras terminar su discurso para leer unos pasajes que se le habían traspapelado.




