establecen posible vínculo entre la fibrosis y la docencia
El polvo de tiza que se desprende de las pizarras, y que muchos maestros inhalan al escribir y borrar, ha sido identificado como el causante de la fibrosis pulmonar grave que padece una maestra de este país.
JERUSALEN.---- El polvo de tiza que se desprende de las pizarras, y que muchos maestros inhalan al escribir y borrar, ha sido identificado como el causante de la fibrosis pulmonar grave que padece una maestra de este país.La docente, de unos 40 años, fue sometida recientemente a un trasplante de pulmón debido a una fibrosis, cuyo origen está en la acumulación de polvo de tiza en el aparato respiratorio, informa la prensa local hoy, lunes.Esta es la primera vez que se consigue establecer una relación directa entre este tipo de síntomas y el uso de la tiza, aseguran fuentes de la Caja Médica estatal (Seguridad Social).Sin embargo, y aunque en el caso de esta maestra sí existe ese vínculo, la doctora Gabriela Kaufman, advierte de que aún es pronto para generalizar y afirmar de forma categórica que el uso de la tiza es peligroso.Kaufman, investigadora en este campo, descubrió hace unos años la relación entre la enfermedad del cáncer y el asbesto, un material utilizado en este país para la construcción de casas prefabricadas."Antes de definir a los maestros como grupo de riesgo debemos establecer claramente que existe un vínculo entre el polvo de tiza y la fibrosis", dijo la doctora Kaufman, quien agregó que en el caso detectado se dan también ciertas condiciones personales que hacían más propensa a la maestra a contraer este tipo de enfermedad.En la mayoría de los colegios del mundo las pizarras convencionales son aún el principal instrumento de enseñanza, aunque en Occidente se están sustituyendo por las de superficie plástica, mucho más limpias y menos contaminantes por utilizar el rotulador como medio de escritura.La maestra en cuestión, que enseña desde hace 26 años, llegó a un hospital del norte de este país aquejada por lo que creyó ser un problema ortopédico.Sin embargo, la doctora Kaufman le diagnosticó una fibrosis y al investigar el caso descubrió que, en un grupo de 50 japoneses que habían muerto de fibrosis, tres de ellos presentaban los mismos síntomas que su paciente: carbonato de calcio en los pulmones. Esos tres japoneses eran también maestros.




