Decrecen las expectativas de que asamblea de la OEA apruebe carta
Las expectativas de que los cancilleres de América aprueben en esta Asamblea general de la OEA la Carta Democrática parecen decrecer en San José a medida que se airean las reticencias que muchos cancilleres tienen respecto a este texto.
SAN JOSE.--- Las expectativas de que los cancilleres de América aprueben en esta Asamblea general de la OEA la Carta Democrática parecen decrecer en San José a medida que se airean las reticencias que muchos cancilleres tienen respecto a este texto.No obstante, el secretario general de la Organización de Estados Americanos, César Gaviria, ha reiterado que si este documento, que se convertirá en pieza angular de la Organización, no se aprueba en San José, será "por falta de tiempo, no porque falte voluntad política en el continente".En palabras del propio Gaviria, éste proyecto que se somete a la consideración de la Asamblea "incorpora muchos nuevos elementos" que permitirán preservar mejor y fortalecer la democracia en la región.El proyecto, según opinión generalizada de las delegaciones participantes en esta Asamblea, constituye un "hito" dentro de los esfuerzos democráticos no sólo en América sino en el mundo y, por eso mismo, son muchos los que creen que no hay que precipitarse.Hay varios elementos que hacen prever que la aprobación definitiva de este tema, que está siendo particularmente impulsado por delegaciones como la de Perú -redactor del proyecto inicial que dio lugar a un borrador ya aprobado por consenso en el Consejo Permanente- y Costa Rica, podría quedar "para más adelante".En primer lugar, hay que constatar que, por distintas razones, no se encuentran en San José los cancilleres de México, Carlos Castañeda (de viaje en Asia con el presidente Vicente Fox), y de Chile, Soledad Alvear (acompañando al presidente Ricardo Lagos en Europa), así como el secretario norteamericano de Estado, Colin Powell, en Washington debido a la escalada violenta de Oriente Medio.Aunque todos ellos se encuentran representados "al más alto nivel" de sus cancillerías, distintas fuentes consultadas por EFE consideraron que "no parece probable que se apruebe un documento de esta envergadura sin la presencia de tan destacados representantes".En segundo lugar, existe una evidente falta de tiempo ya que la Carta no es el único asunto que los cancilleres tendrán que analizar en esta reunión, y además es, sin duda, un asunto que todavía requiere del entendimiento continental en una gran variedad de matices.Una importante representación de países del Caribe anglófono, así como, por ejemplo, Venezuela, han expuesto ya ciertas discrepancias con este borrador que, si bien no son sustanciales, sí podrían prolongar los debates bastante más allá del martes por la noche, momento en el que está prevista la clausura de esta cita continental.No obstante, Venezuela ha dejado claro que su delegación no discrepa de la "filosofía del documento" pero quiere introducir un aspecto clave para ellos que es el referente a la "democracia participativa" y, según su embajador ante la OEA, Jorge Valero, apoya que "la Carta sea fruto de un amplio consenso".Valero dijo que "para Venezuela, la democracia es un valor absoluto".En este momento, el borrador de la Carta democrática se refiere a "democracia representativa" como sistema político de los estados de la OEA, y en otro artículo subraya que "la participación ciudadana en las decisiones legislativas a su propio desarrollo constituye una condición fundamental para un ejercicio eficaz y legítimo de la democracia".El texto añade que "promover y perfeccionar diversas formas de participación fortalece la democracia" pero Venezuela quiere introducir algo más concreto en este sentido.Además de estos aspectos políticos, distintas delegaciones y observadores de este proceso han expresado su preocupación por cuestiones más técnicas derivadas de la coordinación de este texto con otros documentos en defensa de la democracia ya vigentes en la Organización.Se trata de la Resolución 1080 de defensa de la democracia, aprobada en 1991 para casos de "ruptura del orden constitucional", y del Protocolo de Washington, que es posterior (no se ha utilizado nunca) y que permite a la OEA suspender de participación a un país en el que se ha registrado un golpe de Estado.Por todo ello, y aunque no se puede dar por seguro, es más que previsible que la aprobación de la Carta quede para una mejor ocasión, y se lleve a cabo en el transcurso de una asamblea extraordinaria que se convocaría en el futuro con ese objetivo.




